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La homofobia ataca en Vigo

Los camareros del Mono Vintage Bar reciben en una semana varias agresiones verbales por su condición sexual

El dueño del Mono Vintage, un camarero y miembros de la asociación LGTBIQ+ Pvlse. // Marta G. Brea

El dueño del Mono Vintage, un camarero y miembros de la asociación LGTBIQ+ Pvlse. // Marta G. Brea

Resulta sorprendente que en pleno 2020 se siga atacando la homosexualidad desde ciertos sectores de la sociedad. Y en el Mono Vintage Bar, uno de los locales más emblemáticos del centro de Vigo y símbolo del movimiento LGTB, pueden dar fe de ello. En solo una semana, sus camareros han recibido dos ataques homófobos por parte de varios clientes. El primero lo protagonizaron dos hombres de Madrid, que se encontraban en Vigo haciendo unas compras. Entraron en el Mono Vintage, se sentaron en la barra y comenzaron a realizarle a uno de los trabajadores comentarios como "Qué pluma tienes" o "Mira qué marica el que nos está atendiendo". Esas palabras son las más suaves que tuvo que escuchar el joven camarero. El encargado del local, Alejandro Outerelo, intervino para frenar la situación. "Les dije que no merecemos ser juzgados de esa forma. Se acabaron yendo y la situación no fue a más", recuerda el hostelero.

Pero apenas unos días después, la agresión homófoba volvió a repetirse, en esta ocasión con una crudeza mucho mayor. Poco antes de la hora de cierre, entró un hombre de algo más de treinta años acompañado de una amiga. Las faltas de respeto por parte del cliente hacia uno de los empleados fueron inmediatas. "Bujarrón de mierda" o "¿Te gusta más dar o recibir?" son solo algunos de los ejemplos de las frases ofensivas e intolerantes que tuvo que sufrir el camarero, que temió que en cualquier momento pudiese recibir alguna agresión física. Otro cliente del local, alarmado por lo que estaba sucediendo, decidió interceder para intentar poner fin a la situación. "Fue entonces cuando el agresor homófobo quiso pegar al señor que defendió al camarero y se acabaron enzarzando. No tuve más remedio que llamar a la policía", recuerda el dueño del local. En ese momento, el hombre que profirió los insultos y su acompañante escaparon corriendo antes de que llegaran los agentes.

"Queremos hacer público lo que ha ocurrido porque no se pueden tolerar estas cosas. Aquí casi todos los empleados somos homosexuales, pero tienen cabida todo tipo de clientes, no solo gays. Es la primera vez en siete años, desde que abrí este establecimiento, que me ha sucedido algo así. Solo pido que nos respeten, que no nos juzguen y que nos dejen trabajar", reclama el encargado del Mono Vintage.

Las muestras de apoyo desde que tuvieron lugar esos desagradables incidentes no han dejado de llegar. Decenas de personas acudieron en los últimos días a mostrar su solidaridad a los trabajadores del local. La asociación viguesa LGTBIQ+ Pvlse, que tiene un punto arco iris para dar asesoramiento psicológico y jurídico gratuito a las víctimas de agresiones homófobas que también estará operativo durante la próxima fiesta de la Reconquista, se puso en contacto de forma inmediata con el dueño del Mono Vintage para mostrarle su apoyo y consolidar su colaboración. Próximamente, sin ir más lejos, el local, que ya está decorado con motivos LGTB, organizará una exposición sobre este colectivo.

El presidente de Pvlse, Francisco del Monte, alerta que en el último año ha percibido un importante incremento de las agresiones LGTBfóbicas en la ciudad. El pasado diciembre, sin ir más lejos, la sede de esta entidad fue víctima de pintadas homófobas.

Pero es que además, denuncia que hace unos meses, en una fiesta organizada en el entorno de Churruca, un grupo de chavales apalizaron a un hombre homosexual hasta que lo dejaron inconsciente, teniendo que ser trasladado en ambulancia hasta el hospital. "Y a las mujeres transexuales que caminan tranquilamente por el Arenal durante la noche les dicen absolutamente de todo. En Pizarro recientemente dos chicas tuvieron que soportan agresiones verbales de unos intolerantes", recuerda.

Todas estas agresiones homófobas se enmarcan como delito de odio en el Código Penal español y con penas de entre uno y cuatro años de cárcel y multas de seis a doce meses.

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