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SOS de los murales vigueses

Una experta en conservación enumera las posibles amenazas y propone una detallada metodología de trabajo con inspecciones anuales y la implicación de los vecinos

Manchas en la parte inferior de "Kraken". // A.Villar

Manchas en la parte inferior de "Kraken". // A.Villar

Los conservadores restauradores tienen formación y experiencia en la preservación de murales urbanos, pero el gran museo al aire libre de Vigo, que además sigue en constante crecimiento, plantea una "casuística muy especial". La experta Andrea Fernández Arcos analiza los posibles factores de alteración, tanto los directamente vinculados a la obra como los derivados de la meteorología y la acción del hombre, y propone un plan preventivo con inspecciones anuales y la implicación de los vecinos para advertir de los posibles daños.

También subraya la necesidad de contar con la opinión de los autores, puesto que para algunos la progresiva desaparición forma parte de la obra, y recomienda como figura de protección el Bien Cultural Común (BIComún), tal y como propone el Grupo Español del Instituto Internacional de Conservación (Ge-IIC).

"Esta fórmula se utiliza para designar aquel patrimonio que se quiere conservar tras una reflexión colectiva de la sociedad, que se siente vinculada a él y quiere transmitírselo a las futuras generaciones. Y además le daría un significado al plan de prevención de los murales", destaca Fernández, que ha trabajado en el Thyssen y el Museo del Prado, así como para la Pinacoteca y el Quiñones de León.

Las amenazas intrínsecas tienen que ver con el soporte y las técnicas utilizadas y los murales Kraken y Verne, de Beiramar y Florida, constituyen dos ejemplos de daños que urgen ponerles remedio: "En el primero se observan desde la distancia lo que podrían ser eflorescencias salinas del mortero. Y en el segundo, que ya ha sido reintervenido por los autores, la pintura se levanta por la incompatibilidad de los materiales utilizados".

Los factores climáticos y meteorológicos, así como la luz y la contaminación también afectan a los murales. Otro de los agentes es el biodeterioro causado por animales o por vegetación, como ocurre en la obra Sea Walls for Oceans de Torrecedeira, donde las enredaderas avanzan por la fachada y las raíces penetran la pintura. "Es otro de los casos donde la actuación ya es necesaria", advierte Fernández.

Los actos vandálicos, en su mayoría grafitis, y los roces involuntarios de personas y automóviles también han deteriorado otros murales de Navia o Beiramar. "Hay daños que se pueden evitar tomando medidas, pero cuando hablamos de vandalismo y pintadas la solución pasa por la educación en patrimonio desde Primaria y Secundaria para que los jóvenes sean conscientes de que la conservación es su responsabilidad", defiende.

Su plan preventivo brinda una metodología completa de trabajo basada en el código específico de actuación en arte urbano del Ge-IIC y un sistema de tablas para determinar el daño existente -extensión y gravedad-, el riesgo de aparición de impactos, y la urgencia de la intervención.

Cada mural dispondría de una detallada ficha individual y su estado sería evaluado cada año. Y respecto a futuras obras, Andrea Fernández propone la inclusión de un conservador restaurador en la selección de superficies y la adopción de medidas preventivas.

La experta considera "elemental" la entrevista con el autor para respetar su voluntad de preservar o no la obra y aboga por contar con la ayuda de los vecinos. "Mi percepción es que los vigueses están muy ilusionados con el proyecto de 'Vigo, ciudad de color'. Ya lo sienten como propio, le tienen aprecio a las obras y quieren protegerlas. Ellos son los que pasan a diario junto a a ellas y pueden dar la voz de alerta. Sería una forma más rápida y ágil de controlar los daños y, por tanto, más económica y eficaz", destaca.

Hay que tener en cuenta que los más de 70 murales urbanos que han ido colonizando la ciudad desde la primera edición de 2015 ocupan un área aproximada de 109 km2 y que las inspecciones implican utilizar andamios y grúas y, en algunos casos, también cortar el tráfico.

El objetivo final de la propuesta de Andrea Fernández, publicada en la revista Ge-conservación, sería facilitar la actuación del Concello, que ya tiene en cuenta la conservación de los murales en las sucesivas comisiones técnicas que nombra la Concejalía de Patrimonio Histórico. Se han elaborado varios informes al respecto y en 2017 se tomaron medidas como limpiar fachadas, aplicarles fungicida y proteger las obras con un barniz. "Fueron muy amables facilitándome datos y ya les envíe el estudio", agradece la autora.

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