El proyecto de Arenas surge de la "curiosidad humana" en torno a un hecho constatado. El primer estudio de Carracedo demostró una variación genética que, entre todas las posibles explicaciones que él analizará, podría deberse a la expansión de los reinos cristianos a modo de franjas de norte a sur durante los dos siglos de Reconquista.

"En aquella época, la gente por razones históricas, culturales y políticas se relacionaba con aquellos que hablaban su lengua. Los gallegos no iban a Castilla a buscar una pareja porque no se entenderían. Y se iban formando barreras migratorias y una especie de aislamiento que pudo acabar dando lugar al gradiente genético de este a oeste", explica el bioinformático.

El segundo estudio, en el que ya participó Arenas, analizó los datos genéticos de 746 individuos de España y Portugal. Y los resultados, además de ratificar esa variación, también revelaron que Galicia es la región española genéticamente más próxima a Portugal, aunque la diferencia es mayor que respecto a otras zonas centrales de España. También indica la existencia de un pequeño corredor costero atlántico de flujo de genes entre Galicia y Portugal que atribuyen a su larga relación histórica.