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Óscar Díaz Castro: "La insuficiencia cardíaca tiene un pronóstico peor que muchos cánceres"

"Que en Galicia haya tanta población mayor es un indicio de que la gente tiene una salud adecuada para llegar a la edad anciana"

Óscar Díaz Castro. // FdV

Óscar Díaz Castro. // FdV

Las enfermedades cardíacas empiezan a aflorar cuando se van cumpliendo años. Diagnosticarlas a tiempo y realizar el tratamiento necesario son dos aspectos imprescindibles para conseguir un envejecimiento saludable. De ello habla el presidente de la Sociedad Galega de Cardioloxía, Óscar Díaz Castro, que participó ayer junto a otros especialistas en el Hospital Álvaro Cunqueiro en una mesa redonda sobre este tema.

-Como cardiólogo, ¿cómo valora que Galicia sea una de las comunidades con más personas mayores?

-Que la población sea mayor es un indicio de que la gente tiene una salud adecuada y que llega a la edad anciana. Eso es un indicador además de que el sistema sanitario proporciona una atención adecuada para que la gente llegue a esa edad. Sin embargo hay una serie de patologías que son más prevalentes cuando se van cumpliendo años. Pero la lectura en positivo es que son enfermedades que aparecen porque llegamos a ser ancianos.

-¿Cuáles son esas principales patologías cardíacas relacionadas con el envejecimiento?

-Pondría en valor sobre todo cuatro. La cardiopatía isquémica, todo lo relacionado con el infarto y las anginas, tiene mucho que ver con el envejecimiento. También la insuficiencia cardíaca, que es uno de los diagnósticos más frecuentes en gente hospitalizada por encima de los 65 años. Y en tercer lugar la fibrilación auricular, una arritmia muy vinculada también al envejecimiento. Y por último las valvulopatías, que aumentan su incidencia de forma clara con la edad avanzada.

-Más allá del envejecimiento, ¿cuáles son las principales causas de estas enfermedades?

-En el caso de la patología valvular, no hay causas concretas. No hay cosas que el paciente pueda hacer para disminuir la probabilidad de tenerla. Es una patología degenerativa. Pero en otras enfermedades, como la insuficiencia cardíaca, sí que la prevención tiene un papel fundamental. Los factores de riesgos clásicos, como la hipertensión arterial, el tabaquismo, la obesidad, la diabetes, la hipercolesterolemia, el sedentarismo... favorecen la aparición de la enfermedad arterial coronaria y la insuficiencia cardíaca. En cardiología la prevención es algo primordial que debería empezar en las escuelas. Desde un punto de vista social, los gobiernos deberían promover que se educase en hábitos de vida saludables desde la escuela, lo que redundaría sin duda en una disminución de la enfermedad cardiovascular.

-¿Cuáles serían las formas de prevenir estas enfermedades?

-Cuando uno tiene factores de riesgo, las cardiopatías deben de detectarse precozmente y tratarse. Hay que tener un colesterol lo más bajo posible, abandonar el tabaco, evitar el sedentarismo, realizar actividad física y llevar a cabo un estilo de vida saludable.

-¿Hay muchos m mayores que tienen cardiopatías y que no están diagnosticados?

-Depende de la enfermedad. Hay algunas, como la fibrilación auricular, que se sabe que uno de cada diez pacientes desconoce que la padecen. Y en la enfermedad estructural, sobre todo la valvulopatía aórtica y mitral, los síntomas fundamentales son el dolor torácico y la sensación de falta de aire con esfuerzos que normalmente no producen esa sensación. Es lo que se conoce como disnea de esfuerzo, y que en un porcentaje muy menor puede terminar en muerte súbita.

-¿Cómo afecta sufrir una cardiopatía estructural en el día a día de las personas mayores?

-Cuando es severa, se produce una obstrucción a la salida de sangre del corazón. Para expulsar sangre en cada latido, el corazón tiene que aumentar mucho la presión y, durante un tiempo, el paciente lo lleva bien, pero después el corazón no es capaz de solventar esa sobrecarga y empiezan a aparecer los síntomas de los que hablaba. Y eso condiciona la calidad y la expectativa de vida. Hasta ahora el tratamiento fundamental era el tratamiento quirúrgico, lo que se conocen como cirugías a corazón abierto, parando el corazón y sustituyendo la válvula enferma por una prótesis valvular. Cada vez más, se han introducido técnicas que con una punción en la ingle se puede subir un catéter al corazón y expandir la válvula sin necesidad de abrir la cavidad torácica. Cada vez hay más evidencia científica de que los resultados son equiparables e incluso superiores a los obtenidos con la cirugía.

-¿Tienen riesgo?

-Toda intervención tiene un riesgo, ya sea quirúrgica o cutánea. Pero si el paciente supera ese primer riesgo, mejora de forma significativa los síntomas derivados de esa válvula que no funcionaba bien. Podrá hacer mayor cantidad de esfuerzo sin tener esa sensación de falta de aire, sin tener dolor torácico y, por tanto, el deterioro se interrumpe. El riesgo de la intervención, no obstante, depende de las características de cada paciente. Normalmente, el riesgo promedio está por debajo del 7 u 8%. La mayoría de los pacientes tienen un resultado favorable.

-¿Qué porcentaje de población mayor tienen patologías cardíacas?

-La patología aórtica, a partir de los 75 años, cabe esperar que afecte a un 6 u 8% de la población. La patología valvular, a partir de los 75, se sitúa por encima del 10%.

-¿Hay un menor conocimiento social de las enfermedades del corazón respecto a otras más temidas, como el cáncer?

-Cuando a uno le dicen que tiene un infarto, el tratamiento permite que retome su vida prácticamente sin problema. Pero el diagnóstico de la insuficiencia cardíaca tiene peor pronóstico que el de muchos cánceres, cuando muchas veces la palabra cáncer tiene un peso en el imaginario popular muy potente en cuanto a que supone mucho riesgo. Pero la insuficiencia cardíaca tiene peor pronóstico a corto plazo que muchos de los cánceres más habituales.

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