La instalación provisional donde el colectivo llevaba trabajando casi un año -entre las naves de Iberconsa y la de la conservera López Valcárcel- se ha recolocado sobre la cercana concesión de 3.000 m2 donde un grupo de armadores proyecta construir la nave definitiva para esta actividad.

Pese a lo que pudiera parecer, este cambio de emplazamiento no tiene nada que ver con un inminente inicio de la ejecución del proyecto de la sede de redería, todavía sin fecha por la decisión de los promotores de esperar a una ayuda institucional que alivie el esfuerzo de su inversión, superior al millón. Se debe a las protestas de las citadas empresas vecinas por la suciedad que con ratas incluidas generaba en este entorno de Bouzas el depósito de aparejos.

Una de las razones del retraso es el coste de la nueva nave proyectada por el colectivo de armadores, superior al millón de euros, lo que provocó ciertos "replanteamientos" que los accionistas confían en superar con la captación de fondos europeos, como ya recogió este periódico.