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La terminal Ro-Ro recupera la intensa actividad de verano con la entrada de seis barcos

La ocupación del atraque disponible para grandes buques volvió a forzar la espera de uno en Cíes

Cuatro buques en plena operación de carga ayer en Bouzas y, al fondo, un quinto a la espera en Cíes. // R.G.

Hacía semanas, meses incluso, que la terminal Ro-Ro no registraba una jornada como la de ayer con seis barcos operados. Muchos para un solo día y de muy variada procedencia - Liberty (Santander) , Hoegh Yokohama (Le Havre-Francia), Neptune Kefalonia (Málaga), Glovis Sun (Port Elizabeth-Sudáfrica), Prometheus Leader (Drammen-Noruega) y Suar Vigo (Montoir-Francia)- aunque los más de 3.500 vehículos, entre embarcados y desembarcados distasen bastante de los volúmenes movilizados a estas alturas del año pasado que empujados por el lanzamiento de la generación de furgonetas K9 acabaron colapsando la campa boucense.

Salvando estas diferencias, para los operadores la jornada de ayer anticipa esa actividad tradicional que suelen desarrollan desde el inicio del verano hasta el cierre de la planta de Balaídos en agosto. Y también con los característicos problemas. Uno de ellos, justo al que ataca el proyecto de la Autoridad Portuaria de ampliar en 65.000 m2 la superficie de la terminal y ganar así 1.300 metros de atraque de calado suficiente para los grandes buques.

El objetivo de esta obra pasa por que puedan operar al mismo tiempo seis buques, cuatro de ellos, esos gigantes de más de 200 metros de eslora, cada vez más habituales en estos muelles. Con esta actuación se evitaría precisamente lo ocurrido ayer, que por una escasa línea de amarre larga y profunda, solo pudieron operar tres barcos de gran porte, obligando a un cuarto a esperar durante horas fondeado en Cíes y un quinto a ralentizar su llegada a Vigo.

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