El Tribunal de Garantías de la Universidad de Vigo cerró ayer con un epílogo solemne un ciclo de veinte años en defensa, en calidad de voz "imparcial", de los "derechos" y los "intereses" de los estudiantes, los docentes y los trabajadores de la institución. Se soplaron las metafóricamente las veinte velas. Pero no fue un cumpleaños al uso. El órgano, comandado por Argimiro Rojo desde el 2011, será relevado en la tarea por un Valedor o Valedora que la despoje de su carácter colegiado por uno más unipersonal. La meta, al fin y al cabo, sigue siendo la misma que le llevó a estudiar 672 expedientes: si es preciso, "tirar de las orejas" a los mandos de la UVigo, como chanceó ayer su rector, Manuel Reigosa.

"Si no existiera esta institución de Garantías, habría que inventarla", sintetizó Rojo en un emotivo acto que congregó, además de a autoridades y representantes de la UVigo, a homólogos de otras universidades gallegas. El catedrático de Ciencia Política recalcó los valores esculpidos a fuego que marcaron la labor del Tribunal desde su creación en 1999, por entonces bajo la tutela de Luis Espadas: "Intentamos aportar calma y serenidad, legalidad y justicia, sin renunciar a la imparcialidad y la independencia".

Así fue como se intentó aproximar la oficina a las inquietudes del campus, aun en momentos convulsos como el estallido de la crisis y la implantación del Plan Bolonia, que coinciden con los picos de protestas en los campus. Las modificaciones en los estatutos de la UVigo, sin embargo, le pondrán punto final a una etapa y a un caudal de "confianza" que a Rojo no le eximió incluso a la hora de pedir "perdón", si hacía falta, por "no ser más atrevidos y más arriesgados en las propuestas".

Reigosa, en su intervención, incidió en la "gran idea" que la Universidad acunó con la creación del Tribunal, pues todos "somos seres humanos y todo el mundo puede sentir que sus derechos no están bien considerados", y en el propósito de ir reduciendo la carga de trabajo de la futura Valedoría para que poco a poco la curva de protestas "tienda a cero". "Eso es lo que vamos a intentar", insistió.

Sin embargo, errores "siempre los habrá", resaltó el rector. Para ello, constató la necesidad de que una figura "independiente" sea capaz de "tirar de las orejas" a los responsables de los centros e impartir justicia entre los distintos estamentos que a veces colisionan en los centros.

En cifras

El evento, amenizado por la música de Riobó & Pintos Dúo, intercaló un vídeo en el que representantes de los estudiantes, los trabajadores y el profesorado celebraron el papel del Tribunal. Una trayectoria justificada también en las cifras de las quejas, demandas o sugerencias cuyos protagonistas señalan sobre todo al alumnado, responsables del 71% (479). La mayoría, por descontento con la calificación de las pruebas o desacuerdo con el sistema de evaluación de las materias. En segunda y tercera posición le sigue el Personal Docente e Investigador (PDI), con el 20% (134); y el Personal de Administración y Servicios (PAS), con el 7% (48). La comunidad no universitaria apenas registró 11 expedientes, el 2% del total.

La memoria del Tribunal detalla además que el 72% de los trámites procedieron del campus de Vigo, por el 14% vinculado a los de Pontevedra y Ourense. Por sexos, ganan los hombres: son protagonistas de un 53% de los asuntos, mientras que las mujeres se reducen el 40%. El 7% restante fueron mixtos.