Evidentemente, Juan Gonzalo Ospina carece del don de la ubicuidad. Así que en el embrollo de las tres citas judiciales que otros tantos juzgados de distintas ciudades españolas separadas por 600 kilómetros le señalaron para la misma hora de la jornada de ayer el abogado tuvo que decantarse por una de ellas. Y el letrado penalista madrileño eligió Vigo. El caso de este jurista se convirtió en noticia después de que una magistrada de la ciudad olívica rechazase aplazar una declaración a la que debía asistir el abogado al alegar éste que le sería imposible ya que tenía señalamientos en otras dos urbes. "[...] no ha lugar a la suspensión solicitada, toda vez que si puede estar en Ávila y Alcobendas (Madrid) el mismo día a la misma hora, también puede comparecer ante los juzgados de Vigo", decidió la jueza Marisol López en la providencia. La anecdótica situación ha dado lugar a un intenso debate entre profesionales del Derecho en redes sociales como Twitter o Facebook, con argumentos de unos a favor y de otros en contra a lo dictaminado en la sin duda singular resolución.

El lío judicial de Gonzalo Espino era el siguiente. A las 10.30 horas estaba citado en el Juzgado de Instrucción 3 de Vigo ya que representa a varios investigados en un caso de presunto fraude fiscal con facturas falsas en el ámbito de la UE en el que se indaga en una empresa del sector de las peluquerías. A las 11.00 horas lo habían convocado en un tribunal de Ávila, donde está personado en una causa por presunta agresión sexual. Y a las 11.15 y 11.30 horas tenía comparecencias en otro juzgado, en este caso de Alcobendas (Madrid), por una investigación de un delito contra la seguridad vial. El entuerto, al final, se resolvió con la asistencia del jurista a la la urbe olívica, a donde viajó en avión. Logró que le aplazaran el señalamiento de Ávila y a Alcobendas fue una compañera.

Su curioso caso llamó la atención de diversas cadenas de televisión y ayer mismo, justo antes de entrar en el juzgado vigués, intervenía en directo en un programa matinal de La 1 de TVE. "La resolución que dice que tengo el don de la ubicuidad es una falta de respeto para la profesión, para la abogacía en general; además es arbitraria y contraria a derecho, ya que si previamente tenía dos señalamientos y la petición se hace en tiempo y forma como ocurrió, debería haberse suspendido el señalamiento de Vigo", alega el letrado -que forma parte como diputado del Colegio de Abogados de Madrid-, quien ha presentado una queja ante el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). "Es la primera vez que me pasa algo así", dice. Junto a recurrir la providencia judicial, una petición de amparo ante el Colegio de Abogados de Vigo.

Finalmente, ayer compareció en el juzgado vigués, pero logró, en la sala de vistas, que se suspendiese la comparecencia de este caso de presunto delito fiscal para otra fecha. Alegó, entre otras cuestiones, que podría producirse indefensión al vulnerarse el derecho de defensa. A su petición, dijo, se adhirió el fiscal.