09 de junio de 2019
09.06.2019
LA REINVENCIÓN DE "LA COLLA"

Los estibadores aprueban cambios históricos en su actividad y rebajan costes para competir con Marín

Bajada salarial del 15%, reducción del grupo mínimo por barco y completar el jornal en un segundo, claves del abaratamiento tarifario -La Sagep se convertirá en Centro de Empleo Portuario, la ETT permitida en la nueva ley

09.06.2019 | 03:22
Cuatro buques operando al mismo tiempo en la terminal de contenedores de Guixar esta semana. // Pablo González

Adaptarse o morir. A menos de un año de agotarse el periodo transitorio marcado por el decreto ley para la liberalización total del sector, la máxima del célebre naturalista británico Charles Darwin ha prevalecido en la decisión de los estibadores vigueses. En una maratoniana asamblea finalizada al borde de la medianoche de ayer, los trabajadores aceptaron por mayoría, mano alzada, un acuerdo que no solo se limita a garantizar el mantenimiento de sus puestos de trabajo. Implican cambios de calado, históricos en la actividad de esta plantilla conforme a cómo la desempeñan en la actualidad, y que combinados con una reducción salarial se traducirá en un abaratamiento de costes operacionales para las navieras.

Un objetivo que perseguían todas las empresas de la Sociedad Anónima de Gestión de Estibadores Portuarios (Sagep) de Vigo pero con especial empeño, Termavi, la concesionaria de la terminal de contenedores ante la incapacidad, hasta ahora, de ofertar tarifas para hacer frente a la competencia de Marín. Tras el plácet de los trabajadores y su firma por ambas partes previsiblemente la próxima semana, de superar el examen de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), la reinvención de la estiba viguesa podría aplicarse a finales de este verano o ya en otoño.

Gestado durante meses entre los sindicatos del Comité (presidido por UGT y formado por Coordinadora y CC OO) y los accionistas de la Sagep (Termavi-Grupo Davila, Bergé, Líneas Marítimas Españolas-Suardiaz, Estibadora Gallega-Kaleido Ideas & Logistics y Pérez Torres Marítima), el acuerdo aprobado en la noche de infarto de este viernes en el número 9 de Areal recoge en esencia parte del negociado en enero de 2017. Aquel que fracasó al condenar el Tribunal de Justicia Europeo a España por mantener el monopolio en el sector con una multa millonaria que en cambio sirvió para que el Gobierno hiciese los inevitables deberes: los decretos liberalizadores que dibujan la hoja de ruta a empresas y plantilla para que operen sin menoscabar la libre contratación en los muelles.

Como antes hizo Bilbao y Valencia, ahora en Vigo siguen el guión de la nueva regulación aprovechándose de una novedosa figura, el Centro de Empleo Portuario (CEP). Las empresas aún disponían de un año para continuar operando individualmente o como hasta ahora, aliados solo que bajo el paraguas nominal de esa ETT (Empresa de Trabajo Temporal). Aceptaron convertir la Sagep en un CEP desde el principio pero a condición de que la plantilla con la que trabajarán y a su vez ofertarán a otros operadores ajenos al centro, aceptase algunos sacrificios. Y no solo salariales sino que afectan a ciertos privilegios que disfrutan desde hace 40 años. Esto fue lo más difícil en esas tensas reuniones donde poco a poco se fue avanzando en el acuerdo sometido a la asamblea. "No había opción", comentaba un asistente.

Incorporación de 20 operarios

Para los trabajadores fijos la rebaja salarial es del 15%, mientras que para los 20 que se contempla incorporar los suelos serán bastantes inferiores a los de veteranos y eventuales. Este grupo entrará con contratos de formación para ejercer una tarea muy específica: la entrega y recepción de mercancías en el muelle de contenedores.

Siendo relevante el recorte en la remuneración, la clave del abaratamiento de los costes operacionales para las navieras reside en la mayor productividad generada por jornal mediante lo que los afectados definen como "mejoras" cuando en realidad supone la eliminación de prácticas arcaicas. Con aumentar la flexibilidad se refieren a arrancar la jornada laboral a pie de muelle o a bordo del barco, y no cuando salen del vestuario, situado en la sede de Areal . Esto que parece una nimiedad, las empresas lo destacan: "Entre los 15 minutos que se pierden y otros tantos al final, se ganan media hora de trabajo efectivo".

Dentro de los otros cambios recogidos en el acuerdo transcendentales para ambas partes, está el de complementar la jornada en un segundo barco. En la actualidad si el grupo de trabajo concluye la operativa antes de las seis u ocho horas establecidas en el jornal puede irse para casa. También variarán a la baja las "manos" mínimas, como se llaman a los equipos asignados a cada tarea por barco, ahora establecidos con un número de trabajadores en ocasiones desorbitado para lo que requiere la operación.

La estructura empresarial del futuro Centro de Empleo Portuario de Vigo (CEPV) poco cambiará con respecto a la Sagep. A falta de limar aspectos a cerrar en una segunda fase con la elaboración de los estatutos de la ETT, en principio incluso conservará el CIF. Tampoco variará, apenas, el accionariado si es que finalmente queda retratado en función del número de jornales contratados al año por cada empresa estibadora.

En la actualidad, una parte de las acciones se reparten a partes iguales, un 10%, entre las cincos compañías, y otra parte de la siguiente forma según datos de 2017, el último desglose hecho público por su Consejo de Administración: Termavi, el 34%; Bergé Marítima, 26%; Líneas M. Españolas-Suardiaz, 17%; Estibadora Gallega-Kaleido, 13%; y Pérez Torres Marítima, el 10%. De acuerdo a este informe divulgado, la plantilla actual de la Sagep está formada por 120 personas, sumando a los 113 estibadores fijos los administrativos y el gerente, el exjefe de Explotación Pesquera de la Autoridad Portuaria, Carlos Losada.

Entre las empresas existe el convencimiento de que todas salen beneficiadas por este acuerdo, "al igual que los trabajadores" basándose en que el número de jornales aumentará con la captación de nuevos tráficos.Y no solo de contenedores o Ro-Ro. Vaticinan que podría reactivar la carga general, la que mueve la mercancía con grúa de la bodega al muelle, ahora a la baja en Vigo cuando crece en puertos vecinos gallegos o en los de Portugal.

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