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Científicas con influencia global

Isabel Pastoriza Santos: "Somos uno más, no se tiene en cuenta que hagamos investigación de buena calidad"

"Los políticos se han olvidado de la ciencia desde la crisis, necesitamos un pacto nacional"

Isabel Pastoriza, en su laboratorio, en el centro Cinbio del campus. // R. Grobas

Isabel Pastoriza, en su laboratorio, en el centro Cinbio del campus. // R. Grobas

FARO inicia una serie de entrevistas a las científicas de mayor impacto con Isabel Pastoriza, la investigadora con el índice h más elevado de toda la UVigo -h 59- por la repercusión que alcanzan sus trabajos. Ya lo era en 2015, cuando lamentaba en estas mismas páginas la falta de apuesta de la institución por sus talentos.

-Como entonces y a pesar de su brillante currículo, sigue siendo contratada doctora.

-Es la política universitaria. El Rectorado decidió dar prioridad a otros grupos, como el de los interinos, para estabilizarlos. Tal vez este año salgan plazas para nosotros. Fuera se sorprenden mucho cuando digo que no soy profesora titular. La verdad es que suele ser lo mínimo para gente sénior como yo y con mi currículo.

-Hace 4 años lamentaba la falta de apuesta por la excelencia, ¿mantiene esta percepción?

-Si sigo siendo contratada doctora... No se ha tenido en cuenta a la gente que está en mi misma situación. Somos uno más y ya está.

-Pero gracias a ustedes se conoce a la UVigo y a la investigación gallega en otros países, ¿se sienten poco valorados en casa?

-A veces sí. Somos un grupo más, no se nos trata de manera diferente por realizar labores investigadoras de buena calidad.

-Aunque el prestigio de la institución depende del de sus investigadores, así como su capacidad para atraer estudiantes.

-Las labores de docencia e investigación son igualmente importantes y el papel que se hace en I+D es una de las maneras para atraer a estudiantes de máster y tesis.

-¿Qué le parece que la UVigo fiche a científicos extranjeros de renombre?

-Es muy positivo. Me encantaría que viniese gente buena porque así la Universidad mejoraría mucho. Es una manera de captar nuevos estudiantes, abrir nuevas líneas y crear sinergias. Es mala política nutrirse solo con gente de dentro. Hasta ahora no ha tenido mucho éxito, pero el nuevo gobierno universitario está haciendo un especial esfuerzo y ya ha captado a un investigador highly cited que además ha venido con un Ramón y Cajal . Pero queda mucho camino por recorrer. No es solo una cuestión de salario, ahí posiblemente no podamos competir. Pero no puedes intentar traer a un top solo con un sueldo y un laboratorio.

-¿Cree que el nuevo equipo rectoral aprecia más la excelencia de su plantilla?

-Es muy temprano, creo que hay que darle un tiempo.

-¿Ha recibido ofertas para irse?

-La verdad es que no, pero no me planteo salir por mi situación familiar y porque hasta ahora hemos tenido éxito en las convocatorias para conseguir financiación.

-Si en las últimas elecciones quiso basar su decisión en las propuestas de los partidos sobre ciencia lo tuvo muy difícil.

-Cataluña y la unidad de España son importantes, pero todos se han olvidado de la ciencia. Lo han hecho desde la crisis. Necesitamos un pacto nacional por la ciencia y la innovación. No es posible que la financiación dependa del gobierno de turno. Los políticos no se dan cuenta de la importancia de la ciencia para el desarrollo de un país. Cuando yo empecé a hacer mi tesis, la investigación de China en mi campo no era muy buena. Ahora los científicos vuelven de allí impresionados con sus estudios y con la inversión. Los países más desarrollados de la UE son los que más invierten en ciencia. ¿No podemos seguir nosotros las mismas pautas?

-Los directores de 27 centros de investigación advertían hace poco a través de una carta abierta de que España se aproxima a un punto de no retorno.

-La producción no ha bajado mucho porque llevamos cierta inercia, pero las consecuencias todavía están por ver. En 2017 la inversión en ciencia respecto al PIB era del 1,2% frente a la media europea del 2%. Pero en 2009 era del 1,4%. Es patético y no hay trazas de mejorar. Se está haciendo especial esfuerzo para que la ciencia llegue a la sociedad. Nuestro grupo y otros muchos de la UVigo hemos incrementado en gran medida las actividades de divulgación. Pero necesitamos trabajar más para que la sociedad se dé cuenta de la importancia de la ciencia y que esto se vea reflejado en unos años.

-En esta última legislatura, aunque corta, hubo un ministro de Ciencia. ¿Notaron mejoras?

-Yo no he notado nada. No sé si fue por el poco tiempo del ministro Duque. La convocatoria estatal de proyectos debería haber salido y todavía no lo ha hecho. Espero que se mantenga el ministerio, pero no sé qué financiación habrá.

-En unas semanas tendremos elecciones municipales, ¿deben hablar los candidatos de ciencia?

-Sí. El alcalde de Vigo puede plantear programas de ciencia en colegios o institutos. El Ayuntamiento de Gijón, por ejemplo, apoya la organización de congresos científicos y escuelas de verano para potenciar que gente extranjera visite la ciudad.

-¿Están dispuestos los investigadores a salir de sus laboratorios?

-Es nuestro deber. Me doy cuenta de que mucha gente no sabe lo que hago realmente, creen que solo doy clase. El papel de un investigador es todavía muy desconocido. Y sobre todo si eres mujer.

-¿Faltan referentes? Su grupo participa activamente en las jornadas para despertar vocaciones entre las alumnas jóvenes.

-Referentes los hay, pero se han olvidado o no se les ha dado la importancia que tenían. En nuestro grupo, donde además hay un alto porcentaje de mujeres, intentamos potenciar la figura de la investigadora.

-Muchas jóvenes investigadoras dejan su carrera cuando tienen familia.

-Es una carrera muy dura y tienes que tener mucho apoyo de tu pareja. Parece que los roles siguen muy establecidos y que nosotras somos menos ambiciosas o nos cuesta menos renunciar. Confío en que esto vaya cambiando. El papel de los padres es muy importante. La concienciación sobre temas de igualdad tiene que empezar en casa.

-La UVigo acaba de aprobar una medida innovadora para que los parones por la maternidad no penalicen en las convocatorias.

-Tanto a nivel europeo como estatal ya se tienen en cuenta estos parones. Pero es una buena iniciativa. Aún así, hay cosas que se podrían mejorar, por ejemplo, seguimos sin guardería.

-Muchos estudiantes de su grupo se doctoran con premio extraordinario, pero ¿es difícil estabilizarlos?

-No solo a los de ahora. Hay gente con treinta y pico años que no ha conseguido estabilizarse. En la convocatoria postdoctoral Ramón y Cajal hay currículos impresionantes que muchos catedráticos no tienen. El cuello de botella es impresionante. Y como te vayas unos años a la empresa o cambies de línea de investigación te quedas totalmente fuera del sistema. Y todo se debe a la falta de una financiación fija y apropiada. También es impensable lo que hacen los grupos pequeños con el poco dinero que tienen. Resisten por amor a la ciencia y esfuerzo personal.

- ¿Qué proyectos actuales tiene su grupo?

-La base es el desarrollo de nanosensores a partir de nanopartículas de oro y plata para detección en biomedicina o contaminantes. Este año tenemos que volver a pedir financiación autonómica y estatal, seguimos con un proyecto de la Fundación Areces enfocado a bacterias y empezaremos dos transfronterizos. Uno de ellos, en el que también participa Anfaco, es sobre detección de alérgenos, y el otro, junto con el INL de Braga, para biotoxinas marinas. Las posibilidades de la nanotecnología son enormes y aunque a veces es complejo llegar a una aplicación por el camino se genera mucha ciencia.

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