Un Salustiano Mato sonriente y "muy imaginativo" se incorporó ayer a la galería de retratos de los exrectores vigueses en el edificio Ernestina Otero. El pintor noiés Alfonso Costa, que es también autor de la cápsula del tiempo con la que se conmemoró el 25 aniversario de la Universidad, descubrió ayer una obra colorista en la que quiso reflejar la personalidad soñadora del protagonista y su relación con la naturaleza y el planeta.

Mato, que hasta la retirada de la tela que cubría el cuadro ignoraba el resultado de sus posados, fotografías y entrevistas con el autor, estuvo acompañado por el rector Reigosa y sus predecesores Luis Espada y Domingo Docampo, además del presidente del Consello Social, Ernesto Pedrosa, y miembros de su gobierno y del actual equipo.

Según la tradición de la UVigo, cada exrector elige al artista que deje constancia pictórica de su mandato. Antón Pulido firmó el retrato de Espada, Juan Fernández de la Iglesia el de José Antonio Rodríguez Vázquez, el fallecido Manuel Moldes pintó a Docampo, y José Lillo a Alberto Gago.

"A mí me gustaba el tratamiento del color de Costa y después de su retrato alegórico de Martín Códax con motivo de la presencia del Vindel en Vigo me convencí. No tenía ni idea del resultado hasta hoy [por ayer] pero me encantan los colores. Por un lado, refleja la naturaleza y mi preocupación por el desarrollo sostenible y, por otro, ese carácter soñador, de mirada larga y objetivos ambiciosos. Nunca me para la cabeza", admitía Mato.

Costa decidió retratarlo vestido de traje y sonriente, una expresión que nunca había elegido para sus retratos, entre los que figura el de Joan Obiols, el psiquiatra de Dalí.

"Cuando empecé a investigar sobre Mato pensé: Este hombre va a arreglar el mundo. Es muy imaginativo y quiere que el planeta siga adelante. Cuando pinto, los colores van creando capas como las de la Tierra y después voy eliminando cosas. Éste es el Salustiano que yo quería", explicaba ayer a los asistentes sobre el proceso creativo.

"Estoy muy contento. Cada vez que lo veo me gusta más", aseguraba después mientras charlaba con el exrector, sobre cuyo rostro también quiso destacar unas pinceladas rojas para expresar su carácter pasional.

Mato intervino para agradecer el descubrimiento del retrato: "Refleja ese momento en el que tuve el honor de contar con la confianza de la comunidad universitaria".

"Es un gesto muy bonito y un símbolo de lo que fueron 8 años de historia de esta universidad. De alguna manera refleja a la persona y al equipo que trabajaron durante una época por la institución", destacó Mato, que entregó el bastón de mando a Reigosa en junio del año pasado. "A la Universidad siempre la veo bien y seguimos bastante contentos. Ahora soy un miembro más a disposición de la institución y donde pueda ayudar ahí estaré", apuntó sobre su percepción actual.