10 de abril de 2019
10.04.2019
40 AÑOS DE LA TRAGEDIA

Cuarenta años de la tragedia del Órbigo | El pequeño Daniel, el precio de ser un héroe hace 40 años

Pudo salvarse del agua gracias a su habilidad como nadador, pero nunca superó no poder ayudar a sus compañeros y murió, aún traumatizado, a los 31 años

10.04.2019 | 15:02
Daniel, poco después del rescate, en la vivienda familiar. // CEDIDA

10 de abril de 1979. "Hablamos por teléfono con Daniel a las tres de la tarde, cuando comían en Casa Polí. El profesor, Padín, nos dijo que estarían en Vigo sobre las nueve de la noche. Era un niño feliz, pero lo perdimos aquel día". Manolo y María Elvira recuerdan, aún entre lágrimas, la tragedia del río Órbigo, de la que hoy se conmemoran los 40 años. Daniel, experto nadador pese a su juventud, sobrevivió al accidente que quebró la vida de 45 compañeros, tres maestros y el conductor. Pero "quedó traumatizado". Nunca volvió a ser el niño feliz de las tres de la tarde. La depresión lo sumió en un oscuro camino que acabó a temprana edad, cuando solo tenía 31 años. El pasado 5 de abril habría cumplido 52. En su casa nadie quiere olvidarlo, pese al dolor.

Aquel maldito día, el padre de Daniel cogió el coche en Vigo y puso rumbo a Santa Cristina. Se imaginaba lo peor, pues su hijo no aparecía en la lista de supervivientes. Una vez en Zamora, le contarían que un vecino de la localidad, Enrique, lo había ayudado a salir del Órbigo, y que Lauren y Ulpiano lo habían llevado a su casa, pues el joven padecía ya síntomas de congelación en las piernas. Allí lo atendieron, antes de llevarlo al hospital.

Tiempo después, Daniel confesaría a sus padres la escena de la que nunca podría reponerse. "Era muy buen nadador, porque lo habíamos llevado a clases desde los cuatro años, solíamos veranear en la playa de Samil e incluso había ganado varios premios. Nos contó que el autobús se golpeó de repente y cayeron al río. Allí abajo no había visibilidad alguna. Le dijo a un compañero, que no sabía nadar, que se agarrara a sus pies. Daniel lo fue sacando hacia fuera, pero en el último momento miró hacia atrás y ya no lo volvió a ver", relata María Elvira, su madre. No se dio por vencido e incluso regresó al autobús, mientras terminaba de hundirse en el Órbigo, siete veces por encima de su caudal. "Allí dentro vio a Padín, el maestro al que admiraba, con varios de los niños abrazados", añade su madre. Y ahí acabó la niñez de Daniel y comenzó una vida traumática.

Cuentan sus padres que, una vez en Vigo, estuvo esperando los féretros de sus amigos y no quería abandonar el lugar hasta no recibirlos. "Vamos a casa, Daniel", le insistía su madre. Pero el joven no quería.

Accidente de autobús en el río Órbigo: 40 años del mayor día de luto en Vigo // CAMESELLE

La vuelta a la normalidad fue una quimera. "Lo sacamos del colegio, porque todos sus amigos ya no estaban. Y fue un error. No mejoró en nada", narra María Elvira. "Dejó de ser un niño feliz, apenas hablaba y le costó mucho comenzar a contarnos todo lo que había pasado. Por las noches tenía pesadillas, dormía con la almohada tapándose los oídos", revelan los padres.

Los progenitores lo enviaron a estudiar a Santiago de Compostela, allí les confirmaron que Daniel era un chaval inteligente, que "podía hacer dos carreras". Pero nunca logró estudiar. "Murió cuando tenía 31 años. Para nosotros todo fue un drama, pero él se llevó la peor parte", confiesa María Elvira, que hoy tiene previsto acudir a la colocación de una placa en el Ayuntamiento de Vigo en recuerdo de los fallecidos.

Nada hay bueno en una tragedia... o casi. María Elvira y Manolo, que nunca antes habían estado en Santa Cristina, encontraron allí una segunda casa, y en sus vecinos Lauren y Ulpiano, a su "familia". Desde aquel accidente, regresaron frecuentemente a la comarca de Benavente. "No tenemos palabras para dar las gracias a los vecinos de Santa Cristina", reconocen.

De forma periódica, los supervivientes del Órbigo se reúnen en Vigo. "Nuestro otro hijo suele acudir y nos cuenta que no hay encuentro en el que no se hable de Daniel", revelan los padres, orgullosos. Era un excelente nadador y, seguramente, tenía un futuro enorme en los estudios. Pero "lo perdimos en aquel accidente". Como los padres a los otros 45 compañeros. Cuarenta años después, Manolo y María Elvira se resisten a olvidarse de Daniel, su hijo.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Finalizou o Concuro Illas Cíes no que os nenos e nenas de Vigo traballaron para contar como ven eles as Illas Cíes