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La movilidad en el punto más permeable de la frontera lusa

El tráfico con Portugal supera el efecto telepeaje y ya mueve 8.600 coches más al día que hace una década

La autovía A-28 alcanza ya los niveles de demanda que tenía en 2010, el año en que se instalaron los polémicos pórticos electrónicos - Junto con la autopista A-3 suma 58.300 conductores diarios, su mayor marca - La interoperabilidad, clave

El tráfico con Portugal supera el efecto telepeaje y ya mueve 8.600 coches más al día que hace una década

El tráfico con Portugal supera el efecto telepeaje y ya mueve 8.600 coches más al día que hace una década

El tráfico entre el área de Vigo y Portugal se sacude al fin el efecto de los polémicos telepeajes activados por el Gobierno luso en octubre de 2010 en la A-28, la autovía que enlaza la Raia con Oporto. Los últimos datos divulgados por la administración portuguesa muestran que, por término medio, en 2018 circularon por la A-28 algo más de 32.800 vehículos diarios. El dato destaca por una doble razón: primero porque corrobora la tendencia al alza que encadena el vial desde hace más de un lustro; la segunda, quizás la más significativa, es que revela un nivel de demanda superior al que registraba la autovía en 2010, cuando el Ejecutivo luso decidió instalar los pórticos de telepeaje en la A-28 a pesar del recelo -e incluso rechazo frontal- de usuarios, empresarios e instituciones, que alertaron del efecto nefasto que tendrían sobre la cohesión y economía de la Eurorregión.

Los datos que acaba de publicar Portugal destacan por otro motivo: muestran que la afluencia de vehículos en los viales que comunican la frontera -la A-28 y la autopista A-3, que enlaza también Galicia con la metrópoli portuense- está en su mayor nivel desde al menos 2010. Juntas, las dos vías de alta capacidad sumaron el año pasado casi 58.300 coches diarios, unos 2.300 más que un año antes y muy por encima de los 42.300 que llegó a contabilizar la administración portuguesa hace un lustro, cuando los telepeajes y la crisis -especialmente virulenta en el país vecino- hundieron el tráfico en la zona. En 2009, hace justo una década, autovía y autopista sumaban unos 51.100 conductores diarios.

Una de las claves de ese repunte de tráfico es la evolución de la propia autopista A-3. Si 2010 marcó un punto de inflexión en la demanda de la A-28 a consecuencia de los telepeajes, en la A-3 ocurrió todo lo contrario. Poco a poco el vial empezó a registrar un mayor volumen de usuarios hasta llegar a 2018 con casi un 50% más de tráfico.

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Aunque sus tarifas son más elevadas que las de la A-28 -los peajes de un viaje entre Valença do Minho y Oporto por la A-3 ascienden a 8,85 euros frente a los 3,85 de la autovía-, un número significativo de conductores optó por pasarse a la autopista, que desde el principio mantuvo un sistema de cobro con cabinas convencionales. Solo entre 2010 y 2011 el uso de la A-3, que transcurre en paralelo a la autovía, creció un 23%, lo mismo que cayó en la A-28.

La recuperación de conductores en la autovía lusa empezó a fraguarse hace algo más de un lustro, cuando los Gobiernos de ambos lados de la Raia acordaron buscar vías que facilitasen a los conductores españoles el uso de los telepeajes lusos. En respuesta a la presión ejercida por las instituciones, los empresarios y conductores particulares, Portugal y España trabajaron para lograr la interoperabilidad de los OBE de ambos países.

También se ofrecieron a los usuarios gallegos diferentes fórmulas para abonar las tasas, como una cabina situada en Viana do Castelo que les permite asociar su matrícula a una tarjeta de crédito para efectuar el pago sin tener que bajarse siquiera del vehículo.

Los "telepeajes" no solo lastraron los datos de tráfico de la A-28. El descenso en los desplazamientos tuvo una correlación directa e inmediata en la economía de la Eurorregión, que se vio afectada por los nuevos gravámenes. En 2011, solo unos meses después de que se activasen los pórticos en la autovía, comerciantes y hosteleros del norte luso reconocían que la caída del tránsito -en buena medida, a causa de los conductores españoles- les había restado clientela e ingresos. Empresarios de ambos lados de la Raia alertaron del fuerte golpe que las tasas asestarían a la movilidad entre Galicia y el norte de Portugal.

La frontera en Tui destaca por ser el punto fronterizo de todo Portugal con más tráfico rodado.

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