Con la satisfacción de haber logrado el reto de rozar los 10.000 visitantes, y el agrado de los expositores, que han visto recompensado su esfuerzo de estos días, la Feria SICO cerró ayer por la tarde las puertas de su séptima edición después de 15 años de trabajo en Vigo. Además, y aunque resulta complejo contabilizar el retorno económico de este tipo de eventos, algunos expositores confirmaron unas ventas durante los tres días de feria superiores a los 300.000 euros, según la organización.