La Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra, con sede en Vigo, ha iniciado hoy el juicio contra José Luis Luna Pereira, un vigués de 46 años que acumula un violento historial delictivo y que la noche de San Juan de 2017 mató de un disparo "a cañón tocante", con un revólver de gran calibre, a un joven. Ocurrió en Chapela (Redondela). El acusado intentó lo mismo con otro chico pero erró en el tiro y puso además en peligro las vidas de dos policías nacionales que consiguieron finalmente inmovilizarlo mientras él luchaba por sacar el arma de su bandolera.

Tras la selección del jurado, la vista arrancó poco antes de las doce del mediodía. Después de la lectura de los escritos de acusación y defensa (el abogada del presunto asesino pide la libre absolución), las partes expusieron sus posicionamientos al jurado. Entre el público hay más de una veintena de estudiantes del IES O Castro de Vigo.

El fiscal señaló a los jurados que el acusado mató "vilmente" y "a traición" a Dani Beltrán. "El disparo fue a matar sí o sí; la víctima no tuvo posibilidad de de defenderse", dijo. También trató de asesinar a un amigo del fallecido que fue a socorrerlo. "No le dio de milagro", dijo el representante del Ministerio Público, que también describió la situación de peligro que creó cuando fue detenido por la Policía Nacional poco después en la avenida de Chapela. Trató de sacar el arma y tuvo que ser reducido por los dos agentes que lo abordaron y otros de refuerzo.

La Fiscalía solicita que este viejo conocido de las fuerzas de seguridad sea condenado a 42 años de prisión. Le atribuye la presunta comisión de cuatro delitos: dos de asesinato, uno consumado y otro en grado de tentativa; otro de intento de homicidio y uno más de tenencia ilícita de armas. Con respecto a este último ilícito pide que se le aplique la circunstancia agravante de reincidencia ya que ya acumula cuatro condenas por lo mismo. Robos, atentado a agentes de la autoridad, resistencia o tráfico de drogas son otros delitos que protagonizan las sentencias que fue sumando en su trayectoria delictiva.

Por su parte, la defensa, que pide la absolución, señaló que en el caso concurren eximentes. Alegó que su cliente estaba en un estado de intoxicación plena por alcohol y con síndrome de abstinencia por su adicción a la heroína. "Tenía anuladas sus capacidades volitivas y no sabía lo que hacía", alegó la abogada. También mantiene que hubo una discusión previa con la víctima y que concurre alteración psíquica ya que estaba diagnosticado de trastorno disocial de la personalidad y tenía déficit de control de impulsos.

Todos los alegatos de la defensa fueron rechazados de forma previa por fiscal y abogado de la acusación particular.

El acusado solo declaró a su abogada. "No recuerdo haber disparado, tengo vagos recuerdos de esa noche", dijo, afirmando que aquel día estuvo bebiendo toda la tarde y por la noche y que se tomó "bastantes pastillas" de ansiolíticos.

El crimen ocurrió en las hogueras de San Juan de Chapela. Luna Pereira salió de su casa para ir a la fiesta de la playa de Arealonga. Y lo hacía, refiere el fiscal, "portando consigo" un revólver Astra-357, para el que carecía de "licencia" y siendo conocedor de su capacidad "lesiva y mortal". El acusado llevó consigo el arma toda la noche, en la que estuvo en varios locales de la zona del arenal. El revólver, según el escrito provisional de acusación, "funcionaba correctamente y estaba municionado" -tenía cartuchos en la recámara- y es uno de los "más potentes" que se usan para armas cortas.

Fue en torno a las cinco de la madrugada cuando sucedió la tragedia. El acusado se acercó a la barandilla que está próxima a la bajada a la playa "y orinó o intentó orinar sobre unas chicas" que estaban en el arenal. En ese momento Dani Beltrán, un chico de 25 años, le afeó su actitud. "Le recriminó", prosigue la Fiscalía, que hiciese eso y fue entonces cuando el supuesto asesino "sacó de imprevisto el revólver" y disparó en el pecho al joven. Lo hizo "sin previo aviso ni gestos que pusieran en alerta" a la víctima, que no tuvo "ninguna posibilidad" de defenderse: Luna Pereira realizó el disparo "a contacto" o "a cañón tocante". El joven cayó al suelo y empezó a sangrar abundantemente. Falleció a consecuencia de ese tiro.

Antes de darse a la fuga, el procesado intentó supuestamente matar a otro joven de Chapela. Se trata de un chico que al ver a Dani sangrando en el suelo y sin ser aún consciente de que se había producido un disparo, recriminó a Luna Pereira: éste le apuntó "directamente" con el arma disparándole, "pero falló" en el tiro ya que el joven echó a correr.

El acusado se escapó de la zona de la playa hasta una de las calles principales de esta parroquia redondelana. Allí, mientras caminaba, fue visto por una patrulla en la que iban dos policías nacionales de la comisaría de Vigo. Los agentes bajaron del coche, se identificaron y ordenaron al agresor que se detuviese. En esos momentos, el hombre llevaba el revólver en una bandolera abierta y ocultaba sus manos. Poniendo en peligro sus vidas, los policías se fueron aproximando a él y éste, "con la intención de acabar con sus vidas", metió una mano en la citada bandolera con la intención de sacar el arma y dispararles.

Los agentes -que meses después fueron condecorados por su acción- se abalanzaron sobre él y forcejearon, logrando reducirlo. El acusado no cesó en su actitud violenta. "Carceleros, falangistas, os cortaré la cabeza", llegó a gritar ya en comisaría.

El procesado, que cometió los hechos "con sus plenas facultades volitivas e intelectivas", está en prisión provisional desde entonces. Junto a la pena de cárcel, el fiscal pide que se le prohiba aproximarse o comunicarse durante 30 años con los parientes hasta el segundo grado de consanguinidad del fallecido. Y durante 20 años con el joven víctima del intento de asesinato. También pide que el acusado indemnice a los familiares de la víctima mortal. También hay una acusación particular personada en la causa.