13 de marzo de 2019
13.03.2019

Los jefes de centros de salud de Vigo vuelven a dimitir: "No hay respuesta adecuada a la precariedad"

Solo se replantearían su postura si Vázquez Almuiña cesa a Féliz Rubial, gerente del área sanitaria

13.03.2019 | 01:24
Los jefes de servicio del área de Vigo // J. Lores

La crisis en la Atención Primaria de Vigo sumó ayer un nuevo episodio. La mayoría de los jefes de servicio y de unidad que presentaron hace tres meses sus dimisiones escenificaron la ruptura total con los responsables sanitarios gallegos. En una asamblea celebrada en la sede viguesa del Colegio de Médicos, acordaron volver a presentar sus renuncias, esta vez de forma irrevocable, después de varias semanas de tira y afloja con el Sergas. Pese a que en una reunión con el conselleiro de Sanidade celebrada a mediados de enero las posiciones estuvieron más cerca que nunca y otorgaron a Jesús Vázquez Almuiña tres meses para empezar a adoptar las medidas más urgentes, todo se ha venido abajo y hoy presentarán en el registro sus dimisiones.

Los motivos de esta ruptura total son muchos. Empezando por el final, la gota que colmó el vaso fue el pasado jueves cuando a un nuevo encuentro entre Almuiña y los dimisionarios, acudía también el gerente del área sanitaria viguesa, Félix Rubial. Almuiña considera que los médicos tenían que tratar los problemas específicos de Vigo con la gerencia del área. Este hecho indignó a los facultativos y precipitó los acontecimientos. "Estaba muy claro que no podíamos negociar con una persona que nos había ninguneado y nos había llamado mentirosos", explicaba Luciano Garnelo, exjefe de servicio del centro de salud de Pintor Colmeiro y portavoz del colectivo.

Tras abandonar sus cargos hace tres meses en protesta por la sobrecarga asistencial, el Sergas rechazó sus dimisiones y les solicitaba diálogo para intentar llegar a un acuerdo. Desde entonces estuvieron realizando de forma más o menos tibia sus tareas de coordinación del día a día. Esto se acaba a partir de hoy. "No voy a ejercer ninguna de las funciones como jefe de servicio", explicaba el ya exresponable del centro de salud de Sárdoma, Manuel Sardiña.

Consideran que, desde que anunciaron sus renuncias por primera vez, la administración sanitaria ha propuesto soluciones que no resuelven los problemas en Atención Primaria. Especialmente, creen que no se ha hecho absolutamente nada para paliar la sobrecarga asistencial que padecen en los centros de salud. "Necesitamos tiempo para nuestros pacientes", apuntan. La sobrecarga provoca que apenas tengan unos minutos para dedicar a cada enfermo. "No hay una respuesta adecuada a la precariedad. Los pacientes y los profesionales estamos en una situación indigna", lamentaba Garnelo.

Una de las medidas planteadas por el Sergas para paliar esa precariedad en Atención Primaria, provocada especialmente por la falta de profesionales, es retrasar la edad de jubilación hasta los setenta años. "Son una minoría los médicos que se están acogiendo a esta prórroga. Para que retrasasen su jubilación, tendrían que estar satisfechos con sus condiciones de trabajo, motivados e incentivados, cosa que no sucede. La mayoría se retira a los 65 años o incluso anticipadamente a los 63, ya que resulta difícil soportar la elevada carga de trabajo a la que estamos sometidos día a día", explicaba Pilar Cobas, del centro de salud del Val Miñor.

Una de las propuestas estrella del Sergas para atajar la crisis y la fuga de médicos es un nuevo contrato estable de entre uno y tres años al personal eventual y a los médicos residentes. Prácticamente la totalidad de ellos lo han rechazado porque no le permite una adecuada conciliación profesional y personal, pues el 40% de su trabajo no estaría programado con antelación ni contempla el obligatorio descanso después de una guardia.

Precisamente, sobre los médicos MIR, consideran que el aumentar un 25% el número de residentes en medicina familiar es un error pues, según los dimisionarios, no hay capacidad en Atención Primaria ni a nivel hospitalario para acogerlos. Además, aseguran que debido a las malas condiciones que se les ofrece a los MIR, en los últimos cinco años 15.000 facultativos formados en el sistema de salud español solicitaron el certificado de idoneidad para ejercer la medicina en el extranjero.

La única rendija que permanece abierta para que reconsideren su postura es que la Consellería de Sanidade cese al gerente del área de Vigo, Félix Rubial. Precisamente, la semana pasada se lo plantearon al conselleiro, pero la respuesta fue negativa. "Solo en el caso de que haya un cambio de personas en la dirección de la EOXI de Vigo nos replantearíamos esta decisión", apuntan. Mientras, hacen un llamamiento al resto de profesionales "para que apoyen las movilizaciones y se posicionen en este conflicto".

El Sergas, por su parte, insiste en que sí que se han adoptado medidas concretas y propuestas en las que se recogen las demandas de los jefes de servicio e incide en que mantiene abiertos los canales de diálogo. Especialmente, con la oferta pública de empleo extraordinaria convocada para este verano con 254 plazas para medicina de familia y 93 para pediatría. También habrá 20 vacantes en enfermería familiar y otras 8 en pediátrica.

Sanidade asegura además que se han propuesto una serie de medidas específicas para el área sanitaria de Vigo basadas en tres pilares: el incremento en el acceso a pruebas diagnósticas, los cambios en la accesibilidad a las consultas externas y la reorganización de la atención urgente domiciliaria.

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