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Jaime Villaverde: "Perdieron el miedo a la ciudad porque necesitan comida; en el monte escasea"

"Además de para los conductores, pueden ser peligrosos si se sienten amenazados", afirma

El arquero Jaime Villaverde.

El arquero Jaime Villaverde.

Jaime Villaverde es uno de los arqueros a los que recurre la Consellería de Medio Ambiente para abatir con flechas a jabalíes que causan destrozos o que ponen en peligro la seguridad en zonas habitadas. En los últimos años ha intervenido en el aeropuerto de Vigo, en Candeán e incluso acudió a un vial tan céntrico como Arquitecto Palacios por una pareja que rondaba por el entorno del colegio Cluny. Pero la presencia de estos mamíferos en núcleos urbanos no le sorprende.

-Manadas por Lugo, paseando por playas, tanteando el centro de Vigo... ¿Se han vuelto urbanitas?

-Casi, pero por necesidad. En el rural los cultivos se han ido abandonando y, donde antes había alimento de robles, castaños... ahora hay eucaliptos. Y ahí no hay comida. Como cualquier animal, se mueven por instinto. El alimento escasea en el monte y les pesa más el hambre que el miedo a la población. Al final se adaptan. Con el corzo pasará lo mismo. Además, el número de ejemplares ha crecido.

-¿Son peligrosos?

-Si no se les molesta, no. Pero sí lo son para la circulación de vehículos e incluso para los ciclistas. Las hembras también pueden llegar a ser agresivas si están con sus crías y se sienten amenazadas.

-Usted los caza con arco, ¿por qué esta modalidad?

-Lo que nosotros realizamos no es ni se puede considerar caza. Sino que es un control puntual de uno o varios animales en concreto que están haciendo un daño o suponen un riesgo. Siempre con autorización y seguimiento de Medio Ambiente. Las armas de fuego no se pueden utilizar en núcleos habitados. Además, con el arco su muerte es silenciosa y no asocia lo que le está pasando. Se encuentra mal y se muere, pero sin estrés.

-¿Solo vale su muerte?

-Se han probado otras alternativas, pero ninguna efectiva. A las trampas con jaulas se adaptan y no entran; en Barcelona testaron incluso vacunas anticonceptivas, pero es preciso revacunarlos, lo que lo convierte en un método complicado. Nosotros no cobramos y ni siquiera es mi profesión. Si se encuentra otra forma efectiva, yo estaría también encantado.

-¿Cómo trabajan?

-Inspeccionamos el terreno un día antes para ver por dónde pasan y ponemos cámaras trampa para ver a qué horas. Luego hacemos la espera nocturna camuflados y en altura.

-¿Pueden fallar?

-Por supuesto. Somos humanos. Pero si no estamos seguros de que le vamos a dar en la zona pulmonar o en el corazón, los dejamos pasar. Su muerte debe ser lo más rápida posible. Y en esos puntos, con una flecha y a diez metros de distancia, es casi inmediata.

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