Suscríbete BLACK WEEK

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La Universidad ensayará un jardín marino en A Laxe

-Durante 9 meses probarán desde un pantalán distintas estructuras para evaluar la clase de peces y flora que atraen - El Puerto acotará un área en la dársena de Prácticos que permitirá al público observar el trabajo de los científicos

Troncoso, López y Lastra en la zona del experimento // Alba Villar

Troncoso, López y Lastra en la zona del experimento // Alba Villar

La Universidad coge el testigo del Puerto en el proyecto del "Peirao do Solpor", la nueva zona de ocio que coronará la escollera exterior de Bouzas. Desde el próximo marzo y durante nueve meses, uno de los equipos científicos más conocidos del campus vigués -particularmente por sus investigaciones en la Antártida- ensayará en aguas de A Laxe la creación de ese futuro ecosistema que la Autoridad Portuaria se propone convertir en el principal atractivo de la senda que bordea el relleno boucense y complementario del "Paseo dos Peixes". Para este experimento usarán un pantalán del que colgarán diferentes estructuras sumergidas para analizar qué tipología de especies atraen y la rapidez de su colonización.

Jesús Souza Troncoso, Mariano Lastra y Jesús López, miembros del Grupo de Investigación de Ecología y Zoología de la Facultad de Ciencias del Mar, se declaran "entusiasmados" con esta iniciativa. Casi tanto por el objetivo como por el lugar donde se desarrollará "porque los ciudadanos serán partícipes de los avances", apunta Troncoso.

En el área que acotará y señalizará la Autoridad Portuaria junto al atraque de Prácticos, el pantalán actuará como un laboratorio flotante de funcionalidad muy parecida a una batea mejillonera. De hecho el ensayo se apoya en la inmersión de cuerdas de tres metros de longitud -aquí la máxima cota de fondo en marea baja es de 4 metros- a las que irán adosando de 9 a 12 estructuras de diferentes formas y rugosidades de las que esperan distintas tasas de colonización. Al extremo de estos cabos se añadirán módulos de otros formatos para que ofrezcan refugio a los alevines de peces.

Denominado "Aumento de la Biodiversidad y Reducción de la huella de carbono en el Puerto de Vigo con organismos flotantes" -donde también participa Arnaldo Marín, de la Universidad de Murcia-, en este proyecto piloto ya figuran previsiones sobre la variedad de ese ecosistema que nacerá en A Laxe. "En etapas avanzadas de colonización, estas estructuras deberían servir como hábitat, zonas de alimentación o reclutamiento de especies de gran tamaño pertenecientes a niveles tróficos superiores: peces, cefalópodos, grandes crustáceos, etc...", reza el documento. Expectativas que el equipo científico vigués garantiza que se cumplirán dada su amplia experiencia en proyectos europeos y nacionales empleando estas "técnicas de restauración".

Y no habrá que esperar mucho por los resultados. "La colonización será rápida y abundante en cualquiera de las profundidades que elijamos. Lástima que no haya más cota de fondo", señala Lastra. Troncoso se atreve a poner plazos: "En pocos meses la cantidad de organismos impresionará , y al cabo de nueve, será el clímax", avanza.

En todo caso ese futuro hábitat marino irá sumando habitantes de forma progresiva, y al menos en los inicios, algunas especies serán difíciles de apreciar. "Habrá una sucesión de organismos que crecerán, primero las algas, luego a estos le sucederán otros como mejillones, por citar los más conocidos, y luego más", coinciden. De esta primera fase esperan algas superficiales, verdes, pardas y rojas. A partir de aquí la familia de nuevos pobladores aumentará con crustáceos, algunos de la familia del percebe, "y para cuando cumplan seis meses, habrá ascídias e hidrozoos, los que llamamos barbas de Papa Noel, muy comunes en la bateas", explican.

Aunque admiten que en comparación con la fase de la ingeniería, en referencia a la parte del montaje de la futura instalación en Bouzas, la suya "es la más pequeña del proyecto del Puerto", estos expertos son muy conscientes de la trascendencia de su experimento para lo que se propone hacer en la escollera exterior de la terminal Ro-Ro. A pesar de que el objetivo final poco tiene que ver con un acuario, Troncoso asegura que lo que se plantea para esa nueva zona de paseo "permitirá a la gente disfrutar de la vida marina, la tendrá a sus pies, y en invierno, cuando aumente la visibilidad de las aguas, podrán observarla sin dificultad".

A juicio de ambos expertos, estos bosques acuáticos "sirven de alguna forma para compensar a la ciudadanía y la ciudad por el sacrificio y los efectos medioambientales de absorber la costa para ganar terrenos portuarios". Pero por encima de cualquier otra consideración valoran la iniciativa de "apostar como están haciendo los puertos más importantes del mundo por este tipo de experiencias". Y de hacerlo "de manera que nos hagan sentirnos también a los científicos útiles para la ciudadanía", destacan.

Para continuar leyendo, suscríbete al acceso de contenidos web

¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión aquí

Y para los que quieren más, nuestras otras opciones de suscripción

Compartir el artículo

stats