08 de diciembre de 2018
08.12.2018

El "narcovelero" cumplirá 10 años en O Berbés al fracasar su subasta

La convocatoria del 29 de noviembre se declaró desierta al no pujar nadie por el "Dolphine Dance" al precio de partida de 9.500 euros

08.12.2018 | 02:22
Vigo desde agosto de 2009. // R. Grobas

Primer intento fallido. El maltrecho Dolphine Dance, una mácula en el embellecido entorno de Portocultura, cumplirá una década pudriéndose en dársena urbanas de la ciudad. La subasta de este narcovelero que convocó el Plan Nacional sobre Drogas el pasado 29 de noviembre no suscitó ningún interés, como habían vaticinado expertos en el sector de la náutica basándose en la valoración de este barco, 9.500 euros, excesiva teniendo en cuenta un estado casi ruinoso provocado por el tiempo transcurrido desde su apresamiento y posterior traslado a Vigo, en agosto de 2009. Esta puede que sea la razón por la que el organismo dependiente del Ministerio de Sanidad ya avance que lo subastará de nuevo en los próximos meses aunque a un precio de partida inferior.

Basta con observarlo desde el muelle del edificio de oficinas portuarias para hacerse una idea de la degradación que puede registrar el interior de este buque. Tampoco el anuncio de su subasta ocultó esos pormenores que los entendidos en la materia tienen muy en cuenta a la hora de decidir si merece o no la pena una remodelación en profundidad o por el contrario solo valdría para el desguace. Rezaba así: "Velero de un mástil llamado Dolphine Dance. Sin matrícula. Eslora 10,00 m. y manga 4,00 m. Timón roto, carece de motor y equipamiento electrónico". Y para rematar, el texto concluye: "Estado de la embarcación, mal".

Con semejante "atractivo" era previsible el resultado del primer intento del Plan Nacional de Drogas por desprenderse de este barco al cabo de nueve años. "Nadie pujó por él", confirmaron desde el organismo que no obstante ya decidió que previsiblemente en febrero "se intentará de nuevo su venta por enajenación directa rebajando el precio". "Esto significa que en la próxima subasta quien antes formalice su disposición a comprarlo se quedará con el narcovelero, pero como no rebajen el precio, y mucho, obtendrán el mismo resultado", indican fuentes del sector de la náutica.

Para la subasta del 29 de noviembre se fijaron dos precios de partido. En la primera convocatoria era de 9.500 euros mientras que el de la segunda bajaba a 5.700 euros. A falta de una inspección en toda regla que entre otras características determinaría el material de su fabricación (fibra de vidrio, acero o aluminio), los expertos consultados por este periódico estiman que el velero necesitaría un gasto equivalente al doble del precio inferior fijado en la mencionada puja "para dejarlo en condiciones mínimas para navegar". "Puede que un hipotético propietario manitas consiguiese ponerlo a punto por menos dinero, pero el desembolso sería relevante", razonan.

Tampoco entienden el porqué del retraso del Plan Nacional de Drogas a la hora de buscar una salida a este velero. Consideran que "el sistema está fallando" al recordar que la venta de otros bienes decomisados en operaciones contra el narcotráfico fracasó debido a lo mismo que con el Dolphine. Que una excesiva tardanza generó un estado ruinoso depreciando una embarcación que de haberse subastado con ese precio dos años después, por ejemplo, "sería una ganga por la que muchos se pelearían", aseguran.

Para el Puerto, que ya contaba con que el velero abandonaría pronto el muelle, ahora que conoce el resultado de la subasta hasta se plantea acudir a la siguiente para pagar por él. No ve otra manera de borrar esta mácula de un ámbito como el de Portocultura cuya humanización continúa complementando, ahora con otro monolito en homenaje a los navegantes Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano. "Para la Administración resulta incluso contraproducente", apunta el presidente de la Autoridad Portuaria.

Enrique López Veiga coincide con los expertos en que dejando que se arruine, el Estado pierde dinero en la recaudación que lograría si el bien estuviese en buenas condiciones. "Y para colmo es desesperante porque en el caso del Dolphine no lo puedes tocar, salvo que se hunda, y si esto ocurre, por encima tienes que pagar la retirada", concluye.

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