02 de diciembre de 2018
02.12.2018

Una minoría brillante para inspirar el cambio

Cuatro ingenieras de la Universidad de Vigo animan a otras jóvenes a elegir estas carreras, donde apenas suponen el 22% de los matriculados

02.12.2018 | 02:51
Carmen Misa, María Couso, Carlota Sánchez y Lucía López

La abuela de María Couso, la líder de la escudería universitaria, todavía le pregunta por qué se mancha las manos "en una cosa que es de hombres". Comentarios propios de otros tiempos que hasta se reciben con una sonrisa, pero ¿qué razones justifican que las mujeres continúen siendo una minoría en las carreras tecnológicas y que en Educación Infantil o Enfermería supongan el 83% y el 93% de la matrícula ? Ni ellas mismas tienen clara la respuesta, pero creen que ayudaría a invertir la situación que las niñas tuviesen referentes en los que inspirarse y que la educación, en casa y el colegio, no diferenciase entre profesiones de hombres y mujeres.

"Que las chicas no tengamos capacidad es una opinión tan arcaica que ni se merece dedicarle un pensamiento. Pero también es difícil Medicina y hay más alumnas. Hacen falta modelos de mujeres para que niños y niñas sean conscientes de que estamos presentes en todos los ámbitos de la sociedad", sostiene Couso, que acaba de obtener su título de ingeniera en Organización Industrial con un trabajo sobre las motivaciones de las alumnas de la Universidad de Vigo a la hora de elegir su carrera.

Algunas de ellas han participado en actividades organizadas desde el Rectorado y sus respectivos centros para impulsar vocaciones entre las alumnas de institutos y colegios. Y el año que viene el nuevo equipo de gobierno lanzará nuevas iniciativas en este sentido.

El objetivo es que las mujeres apuesten en mayor medida por un abanico de carreras en las que ahora mismo solo suponen el 22% de los matriculados, en consonancia con el resto de universidades españolas e incluso por encima de otros países europeos.

Durante el curso 2017/18, solo 1.094 de las 8.662 alumnas de la Universidad de Vigo -el 51,2% de la matrícula global- estudiaban en alguna de las trece ingenierías impartidas. La escuela ourensana de Informática registró el peor porcentaje -un 11,9%- al sumar en sus aulas de grado 60 chicas frente a 441 chicos, y seguida de Ingeniería Mecánica -12,3%-.

Minas y Energía, que cuenta con dos grados, suma entre ambos la mayor proporción de alumnas -32,5%-, mientras que Industriales se queda en el 21,2% a pesar de que la matrícula femenina en Química y Organización Industrial supone el 48,3 % y el 36,6%, respectivamente. Sin embargo, en otras de sus especialidades como Mecánica la brecha es enorme: 148 mujeres y 1.047 hombres.

Los informes del pasado curso reflejan asimismo una mejor tasa de rendimiento de las alumnas en 8 de cada 10 grados, incluidas la mayoría de las ingenierías. Esfuerzo y talento que evidencian los perfiles de estas cuatro universitarias.

"En el instituto vi el satélite XaTcobeo en la prensa y ahora viviré mi propio lanzamiento "


Carmen Misa, Ingeniera de Telecomunicación, grupo aeroespacial


Una portada de FARO en febrero de 2012 decidió su futuro: "Siempre me gustó el espacio, pero lo primero que quise ser fue cirujana. Hasta que un día, siendo alumna de instituto, vi en la prensa que la Universidad había lanzado el XaTcobeo y me dije 'yo quiero estar ahí". Hay que perseguir lo que quieres y ahora estoy a punto de vivir mi propio lanzamiento. Puse mi granito de arena en el satélite y estoy feliz".

Carmen es la primera investigadora que se incorpora a la Agrupación Aeroespacial, que el 25 de diciembre pondrá en órbita su cuarto cubesat, el Lume 1: "Lo primero que me dijeron es que por fin podían contratar a una mujer. Si no somos más no es porque ellos no quieran, sino porque no las hay. Yo espero que esto cambie porque también cada vez son más las chicas que estudian Ingeniería de Telecomunicación".

"Es una carrera en la que aprendes mucho y potencia tus capacidades para sacar adelante lo que sea, pero nunca sé qué contestar a la pregunta de por qué no somos más mujeres. A mí en casa siempre me animaron y yo la elegí porque me gusta. En algunas clases soy la única chica, pero nunca he tenido ningún problema con mis compañeros o los profesores", comenta.

Acabó el grado en cuatro años y compatibiliza el diseño de nanosatélites en el equipo del profesor Aguado con el máster de Telecomunicación en la especialidad de Electrónica. Y este fin de semana se encuentra en Madrid defendiendo un trabajo seleccionado por la Fundación Telefónica dentro de su concurso de emprendimiento con fines sociales Hack for Good

La aplicación desarrollada junto a varios compañeros de la escuela fue premiada en la fase local del campus vigués y ahora sigue avanzando. FireBack es una red de sensores para la detección y seguimiento de incendios forestales que utiliza inteligencia artificial y tecnología GSM.


"Dentro del equipo todos somos ingenieros pero cuando voy a las empresas todavía se sorprenden"


María Couso, Ingeniera Industrial, team leader de UVigo Motorsport

Ingresó en la escudería viguesa de Fórmula Student, la mayor competición estudiantil de motor del mundo, al segundo intento. Pero a la temporada siguiente la eligieron team leader. La proporción de mujeres ha ido en aumento, pero dirige un grupo integrado por otras cinco chicas y 33 chicos. "El proyecto me parecía una oportunidad fantástica y fue un placer que me eligieran para dirigir. Supone muchos quebraderos de cabeza pero merece la pena. He tenido la suerte de tener unos compañeros fantásticos y en tres años no he sentido ninguna diferenciación". Otra cosa es fuera: "Dentro del equipo todos somos ingenieros y tiramos a una, pero cuando voy a las empresas todavía se sorprenden de que sea chica. Y entonces tienes que explicar que este proyecto no es cosa de hombres ni de mujeres".

María y otra joven sevillana son las únicas directoras de equipos españoles de Fórmula Student y la competición refleja la realidad actual de un sector mayoritariamente masculino. Aún así, ella ha empezado el máster en Automoción. "Hay opiniones diversas y depende mucho de las empresas. He hablado con mujeres que están contentas y otras que dicen que pervive mucho machismo, incluso en las jergas. La incorporación cuesta pero vamos a poco a poco y es un ámbito que me gusta mucho y en el que quiero probar. Cuando las niñas vean que no hay carreras masculinas ni femeninas, sino que deben optar por lo que les gusta, ahí cambiarán las cosas", confía.

Hace solo unos días que defendió su trabajo fin de grado, en la especialidad de Organización Industrial, y para el que investigó las motivaciones de las universitarias. Su tutora fue Ana Mejías. "Entrevisté a 514 chicas de los tres campus y las que estudian ingenierías no lo hacen por vocación, sino que eligieron la carrera por sus salidas laborales. Sin embargo, sí están dispuestas a asumir cargos de responsabilidad. No es que no quieran, es que existen barreras sociales y estereotipos que conforman el techo de cristal", destaca.


"Mi familia siem pre me animó a hacer lo que quisiera; y no me planteo la vida de otra forma"

Carlota Sánchez, Mejor expediente Recursos Mineros y Energéticos


Terminó la carrera en junio de 2017 con el mejor expediente de su promoción –"No lo hice por demostrar nada a nadie, sino por ambición propia, quería sacar lo mejor de mí", dice– y se marchó a la Universidad TU Delft para cursar un máster en ingeniería geotécnica. El pasado octubre inició sus prácticas en la empresa Fugro, que realiza análisis del subsuelo marino para petroleras y parques eólicos offshore, y ya ha participado en su primera campaña en el Mar del Norte.

"Son muchas horas de trabajo pero se lleva bien. En el laboratorio del barco éramos tres chicas y dos chicos, pero todos los operarios eran hombres. Que haya presencia de los dos géneros siempre aporta cosas buenas y no tuve ningún problema. Nuestra presencia en estos ámbitos de trabajo aumenta gradualmente y la tendencia continuará. Poco a poco vamos consiguiendo cambiar la percepción de que sean profesiones masculinas", destaca.

A ella le gustaban la física, las matemáticas y las ciencias naturales y nunca se le pasó por la cabeza que una carrera tecnológica no estuviese al alcance de una chica: "Nadie debería plantearse eso, pero sí es verdad que en el instituto había más alumnas que iban por letras y que las que elegían ciencias tiraban por Medicina o Enfermería. En el caso de Minas yo creo que pesa más el desconocimiento de todos los ámbitos en los que podemos trabajar que el hecho de ser mujer".

En Holanda la proporción de mujeres en estas carreras es incluso más baja que en España y, respecto al futuro, Carlota confía en que su trayectoria profesional no se verá perjudicada en el caso de ser madre. "Mi familia siempre me animó a hacer lo que quisiera y no me planteo la vida de otra forma. No necesariamente tendré que cambiar de trabajo. Pasar un mes fuera no significa abandonar a tu familia, hay que cambiar esa mentalidad".

"Vamos ganando nuestro hueco y demostrando que podemos hacerlo igual o mejor en cualquier ámbito"


Lucía López, Ingeniera informática, estudia la carrera y trabaja


Su padre es informático y tuvo su primer ordenador al acabar Primaria, pero estuvo a punto de matricularse en Enfermería. "En las series hay personajes de médicas y enfermeras, pero no hay ingenieras. Y además los informáticos tienen fama de frikis. Quería hacer algo con un perfil humanitario y me dejé influir por los estereotipos, pero al final me matriculé en la carrera que de verdad me atraía. Y además de poder dar rienda suelta a mi creatividad aplico mi trabajo al ámbito sanitario y ayudo a la gente desde mi ordenador".

Le quedan un par de asignaturas y el trabajo fin de grado y ha compatibilizado toda la carrera con labores de becaria en la Universidad y, actualmente, con su empleo en una empresa en la que desarrolla aplicaciones para la gestión administrativa de hospitales y participa en proyectos sobre mejora de procesos quirúrgicos o de eficiencia en laboratorios.

Hasta este curso era la única chica en la delegación de alumnos y recuerda que fue un shock llegar a una escuela con tan poca presencia femenina: "Nunca tuve ningún problema pero el primer año todos somos más inmaduros, los chicos no se cortan porque son la inmensa mayoría y escuchas ciertas cosas. Pero luego la cosa cambia. Y en el trabajo también estoy muy contenta. En la oficina de Ourense solo somos 4 chicas de 30, pero nuestras ideas se valoran como las de cualquiera".

Lucía aboga por la educación frente a los prejuicios para aumentar el número de ingenieras. Ella misma ha participado en actividades organizadas por la escuela para despertar el interés de las niñas por la carrera. "La sociedad va mejorando. Vamos ganando nuestro hueco y demostrando que las mujeres podemos hacerlo igual o mejor que los hombres. La educación debe ser más inclusiva, tanto para las niñas como para los niños, para que elijan los que de verdad les gusta. Lo ideal es que convivan todos los géneros, así es como se avanza".

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