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María Emilia Casas Baamonde: "La maternidad dejará de penalizar a la mujer cuando el hombre haga uso de la conciliación"

"Es necesario una reforma del Estatuto de los Trabajadores, es una norma obsoleta", dice

Casas Baamonde, ayer en el auditorio de Afundación. // J.Lores

Casas Baamonde, ayer en el auditorio de Afundación. // J.Lores

A los pocos minutos de aterrizar desde Madrid, la jurista María Emilia Casas ya estaba saludando a todo sus conocidos durante su etapa como catedrática de Derecho. Su ponencia en el auditorio de Afundación queda enmarcada en las XXII Jornadas de Otoño organizadas por el colectivo Xustiza e Sociedade de Galicia, que discurren entre el feminismo y el derecho laboral bajo el título "Comprometidas có Dereito que queremos: Pan e Rosas".

-Estas jornadas versan sobre el Derecho Laboral pero bajo una mirada feminista. El nexo entre ambas es intachable.

-Totalmente. La incorporación de la mujer al mundo laboral es un hecho relativamente próximo en el tiempo, absolutamente relevante y a su vez irreversible. Transformó las relaciones de trabajo, los modos de vida, la sociedad entera, la política el poder económico? Partiendo de una relegación histórica de la mujer y confinada en trabajos sin remuneración, la mujer sigue padeciendo una discriminación sistémica pero su presencia ya es visible. La Constitución Española y los derechos a la igualdad que reconoce permitieron la desaparición de otras más intensas que ya no existen, pero no existe una situación de igualdad real, material o efectiva.

-No será una utopía, ¿verdad?

-No no, se puede conseguir, seguro. Tiene que pasar por un cambio de leyes y cambio en la sociedad. Siempre dije que la historia de la lucha de la mujer por su igualdad no es interminable, debe tener un fin y es la igualdad material, pero falta mucho.

-El contrato a tiempo parcial responde, en muchos aspectos, al deseo de conciliar, pero el año pasado, el 72% de los contratos a tiempo parcial era solo de mujeres.

-La contratación a tiempo parcial tiene un sesgo de género negativo. Es una modalidad de contratación que no facilita ningún objetivo de conciliación de vida familiar o laboral de las mujeres trabajadoras. Las instituciones de conciliación deben ser utilizadas por hombres y mujeres. Un problema muy grave de la ineficacia social es que las instituciones de conciliación están feminizadas en una tasa altísima. Hasta que el hombre no haga uso de estas instituciones la maternidad seguirá penalizando a la mujer; aunque no sea madre porque transmite la posibilidad de serlo. Desincentiva la contratación laboral y la destina a las formas más precarias de contratación y no tiene tareas altas o de importancias.

-Sin embargo, en el ámbito universitario sí hay más presencia de mujeres, por ejemplo.

-Como alumnas sí, y también en los escalones inferiores del profesorado, porque luego en los más elevados son más hombres. Existen profesiones absolutamente feminizadas, desde cuidados o industria editorial o limpieza, pero las decisiones importantes las toman los hombres.

-¿La solución pasaría por un cambio del ordenamiento laboral?

-El ordenamiento laboral con los cambios y transformaciones tan importantes tecnológicas o demográficas y cambios tan vertiginosos que es necesario de una reforma del Estatuto de los Trabajadores para acomodarlo al tiempo. Es una norma obsoleta. Las transformaciones van muy de prisa. Hay necesidad de una mayor presencia de la mujer en la regulación laboral y una mejor regulación de los derechos de conciliación, que son derechos que en estos momentos colocan a la mujer en una ausencia temporal del mercado de trabajo, bien a través de excedencias o reducción de jornada, con falta de remuneración o con la rebaja de esta. Son fórmulas que no sirven. La flexibilidad no puede perjudicar al trabajador, tiene que haber un favorecimiento de los horarios.

-Encontrar el término medio será complicado.

-Sí, y más en las pequeñas o medianas empresas. Si una persona quiere conciliar, otra tiene que hacer horas extras. Por eso la sociedad tiene que implicarse en los problemas de conciliación y asumir la igualdad como un bien social de primera magnitud.

-La Justicia nunca estuvo tan en entredicho. Desde su perspectiva, ¿cómo escapar de la presión social a la hora de manejar una causa compleja?

-Aplicar la ley es lo más importante. El juez está subordinado a la ley y debe aplicarla, no su pensamiento o su conciencia. La palabra jurisprudencia tiene una parte que dice prudencia. Y partir de ahí, hacer una valoración concreta de todos los elementos que concurren. La Justicia en general funciona bien, ocurre que hay casos muy llamativos que influyen mucho en las personas y quedan afectadas o sorprendidas, pero no se puede generalizar.

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