El proyecto del gran anillo verde que el Concello de Vigo creará para combatir los incendios ya tiene un coste estimado: 7.987.540 euros, que saldrán íntegramente de las arcas municipales. Lo confirmó ayer Álvaro Crespo Casal, ingeniero del Ayuntamiento, en una ponencia en el centro vecinal y cultural de Valladares en el marco de unas jornadas técnicas sobre prevención de incendios forestales y bioeconomía organizadas por la Asociación Forestal de Galicia en colaboración con la Mancomunidad de Montes de Vigo. Crespo detalló los pormenores del proyecto, que además del coste de esos casi 8 millones de euros tendrá un mantenimiento anual de alrededor de 900.000 para tareas de limpieza y desbroce, que también estará financiado con fondos municipales.

Este cinturón vegetal tendrá una longitud de casi cincuenta kilómetros y estará dividido en cinco tramos. Atravesará las parroquias de Saiáns, Oia, Coruxo y se extenderá también por Valladares, Zamáns, Beade, Bembrive, San Andrés de Comesaña, Cabral y Candeán hasta llegar a Teis. "Non quedarán protexidas todas as zonas pero podemos dicir que a poboación estará máis segura", aseguró el ingeniero municipal en su intervención.

El objetivo del anillo, que tendrá cien metros de ancho, será hacer de cortafuegos para proteger especialmente núcleos de población e infraestructuras y facilitar la intervención de los servicios de extinción gracias a un camino de entrada de al menos cinco metros que permitirá el rápido acceso de los bomberos en caso de incendio.

Como ya anunció el Concello, la senda servirá también para que caminantes y ciclistas la puedan utilizar para su uso y disfrute, estará conectada con todas los caminos forestales de la ciudad y se crearán nuevas zonas de esparcimiento. Por todo ello, la idea de los técnicos municipales es "que as plantacións sexan diferentes e teñan atractivo turístico". Por supuesto, las especies que se plantarán serán autóctonas y de difícil combustión y se evitarán en todo caso pinos, eucaliptos y otras plantas pirófilas. El Concello está a la espera de que la Xunta apruebe el anteproyecto de ordenación forestal del término municipal para agilizar los plazos, adjudicar el proyecto y poder arrancar cuanto antes las actuaciones para ejecutar el anillo cortafuegos.

Cuando el Ayuntamiento dio a conocer la iniciativa ya adelantó que harán falta "de diez a veinte años" para completar esta enorme malla de protección. El terreno que abarca el ambicioso cinturón atravesará monte comunal, público y privado, siendo este último las zonas de mayor extensión.

Dentro del plan estratégico municipal de prevención de incendios se recoge la necesidad que en un radio de 50 metros de las viviendas que se encuentren en una situación aislada no se podrán plantar árboles ni podrá haber maleza de ningún tipo. A partir de esa distancia, podrá haber especies siempre que no sean pirófilas y que estén separadas por un mínimo de siete metros.