05 de noviembre de 2018
05.11.2018

La conexión viguesa con el Curiosity

Investigadores de la Universidad analizan datos obtenidos por el robot de la NASA a partir de arcillas de Marte para reconstruir su historia climática y la existencia de océanos y lagos

05.11.2018 | 02:48
| El Curiosity aterrizó en el cráter de Gale en agosto de 2012 y, desde entonces, ha cumplido su misión con arrojo en un entorno de enorme adversidad. Los datos que envía a la Tierra, entre los que incluye algún selfie como el de la derecha, tomado el pasado junio, son claves para entender el pasado y el presente marciano. Tras un periodo restringido, la NASA los hace públicos para que investigadores como Elizabeth Losa (arriba, en el laboratorio del campus) conformen el puzle de esta historia planetaria.

La Universidad de Vigo ha establecido una novedosa y prometedora línea de trabajo a partir de los datos recogidos por el robot Curiosity para poder reconstruir la historia climática del planeta rojo. El equipo liderado por el profesor Luis Gago Duport analiza la formación de arcillas a partir de rocas volcánicas que en algún momento estuvieron en contacto con el agua y la presencia de iones de litio en estos minerales secundarios como señal inequívoca de la existencia de océanos y lagos sobre la superficie marciana.

Buena parte de estos estudios, que también apuntan hacia dónde deben ir los retos de las próximos viajes exploratorios, conforman la tesis doctoral de Elizabeth Losa Adams, licenciada en Ciencias del Mar. Su trabajo, codirigido por Gago Duport, ha contado con la colaboración de científicos del Centro de Astrobiología de CSIC-INTA de Madrid. Entre ellos, su otro tutor, Alberto González Fairén, asociado a varias misiones de la NASA, y Carolina Gil Lozano, "gran compañera" y exalumna de la universidad viguesa.

Los investigadores buscan entender las reacciones químicas que se producen cuando las rocas marcianas, en contacto con el agua, se disuelven dando lugar a arcillas: "Para poder comprender este proceso analizamos los datos de difracción de rayos X obtenidos por el Curiosity, la primera misión de la historia que ha viajado por el espacio con este equipo. Y la información no solo permite identificar el mineral secundario, sino que analiza a nivel atómico las variaciones en su estructura cristalina, un conocimiento clave para determinar las condiciones ambientales que se dieron durante su formación".

Las capas de átomos, explica Elizabeth Losa, rotan unas sobre otras formando una especie de escalera de caracol. "Y este desorden ofrece información sobre el tiempo que tardan en formarse las arcillas, del orden de miles de años en contacto con el agua", añade.

Otro aspecto clave de su tesis, que ya ha dado lugar a la publicación de artículos científicos con modelos geoquímicos, está relacionado con el fraccionamiento isotópico del litio en Marte. Mientras las rocas se disuelven aportan iones de litio al agua que acaban incorporándose a la estructura cristalina de las arcillas "de forma irreversible", dando lugar a una firma característica que ayuda a conocer qué océanos y lagos existieron en aquel planeta.

"A día de hoy no se han realizado medidas isotópicas del litio en Marte, pero el Curiosity sí lo ha medido como elemento. Y esto nos indica que está presente en el planeta y que se ha introducido en la estructura de los minerales de arcilla", destaca Losa.

La investigadora subraya que esta forma de estudiar el pasado marciano será clave. "Estamos convencidos de que esta línea va a ser muy relevante en el futuro y la idea es seguir trabajando en ella. Hemos creado unas herramientas que son útiles para la medición isotópica del litio. La próxima misión Mars 2020 de la NASA podría incluir el equipo necesario para realizarlas in situ. Incluso está la posibilidad de que en algún momento las naves puedan regresar a la Tierra con muestras", señala.

Mientras ese escenario no llega, los científicos tratan de entender en la Tierra cómo los minerales que se encuentran en ambos planetas evolucionaron en Marte. Para poner a punto sus métodos de detección del litio, los investigadores vigueses se desplazaron al Helmholtz-Zentrum de Berlín (HCB).

"Tienes que pasar un proceso de evaluación y a nosotros nos seleccionaron los dos experimentos que presentábamos. Ambos fueron valorados muy positivamente y los resultados que obtuvimos fueron buenísimos", celebra.

Losa utilizó un difractómetro de neutrones de alta resolución para determinar qué minerales son los más adecuados para buscar los iones de litio y facilitar estas tareas si en algún momento llegan a realizarse en la superficie marciana.

"Me encantaría trabajar algún día con muestras de Marte, pero por ahora es un orgullo tener un rover allí que nos permite acceder a datos y que sigue en funcionamiento más tiempo de lo que se esperaba en un principio", destaca.

El Curiosity también podría arrojar luz sobre la existencia de agua a día de hoy en el planeta rojo. "Todavía no se ha identificado claramente agua en estado líquido. Este año se produjo un posible hallazgo, pero no hay confirmación de que sea al 100% una masa de agua líquida. Podría tratarse de minerales sobresaturados. Y además tiene que ser estable, porque la superficie registra agua esporádicamente, como si sudase", apunta Elizabeth Losa, cuya intención es "seguir luchando" por hacer carrera en el mundo de la investigación.

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