27 de octubre de 2018
27.10.2018

El fiscal retira los cargos a cuatro empleados bancarios y baja su petición para los otros siete

Los cinco que confesaron aceptan 2.160 euros de multa y otros dos afrontan un año y ocho meses de cárcel -La Fiscalía ve "trascendental" el papel de las sucursales en el entramado

27.10.2018 | 02:32
Costas (derecha), en la primera sesión del juicio de los bancos. // Alba Villar

La petición de dos años y medio de prisión realizada en su escrito provisional por el fiscal de Delitos Económicos de Vigo para los 11 directores, interventores y empleados bancarios acusados en el caso de los bancos de la trama del fraude fiscal con facturas falsas de Las 5 Jotas sufrió una modificación radical en la última sesión del juicio. La Fiscalía hizo ayer cambios: con respecto a cuatro de ellos retiró la acusación, para otros cinco pidió 9 meses de prisión que se sustituirán por 2.160 euros de multa ya que confesaron y hubo conformidad y, para los dos restantes, que se declararon inocentes, bajó la solicitud a un año y ocho meses de cárcel y 3.060 euros de sanción al aplicar la atenuante de dilaciones indebidas por la demora en el juicio. También está encausado José Manuel Costas, jefe de Las 5 Jotas y cabecilla de la trama, para quien pidió 9 meses de cárcel, aunque a efectos prácticos no tendrá repercusión ya que ya alcanzó el límite penológico dadas las condenas que suma en la megacausa.

La operativa irregular que el fiscal atribuye a los bancos, que cifra en 10 millones de euros y por la que aprecia delito continuado de falsedad documental, ocurrió entre 2007 y 2011. Los cincos acusados que confesaron y que aceptaron multas son tres que estaban en la oficina de La Caixa de Ramón Nieto y otros dos que desarrollaban su labor en el BBVA de Cabral. La petición de un año y 8 meses de cárcel, mientras, es para un director y un interventor que trabajaron en una oficina del Banco de Galicia. Y para quienes retiró los cargos y demanda su absolución es para otro director de esta última sucursal -por prescripción al atribuirle solo una supuesta operación irregular- y para las tres acusadas de la oficina de Banesto, la única sucursal a la que el responsable de Las 5 Jotas exculpó.

La Fiscalía, en su informe final antes de que el juicio concluyese, defendió que hay prueba "superabundante" con respecto a las personas contra las que ejerce la acusación. "Son tantas operaciones y de tal calibre que no puede ser que José Manuel Costas los engañase; le dejaban meter y sacar dinero a su voluntad, hubo mala praxis bancaria", dijo el fiscal, que ve "trascendental" el papel de los bancos en el perjuicio que ya después la trama de empresarios causó a Hacienda. "Esto permitió el desaguisado que nos tuvo aquí tantos años", dijo en referencia al recorrido judicial de casi una década que lleva este procedimiento.

En su intervención se refirió a las declaraciones de Costas en el juicio, cuando dijo que los bancos le "consentían todo", señalando que no tiene ningún "móvil espurio" ni obtiene beneficios por hacer estas afirmaciones. "Lo único que conseguiría en todo caso es crearse enemigos más poderosos que él", señaló.

Junto a las modificaciones en sus acusaciones, el fiscal pidió que se actúe por presunto falso testimonio contra un testigo que declaró ayer, un cajero ya jubilado, que llegó a estar investigado durante la instrucción pero con respecto al cual se archivó el caso. "Yo era un simple administrativo, no era el rey de la oficina", había dicho este testigo, a la hora de referirse a que la responsabilidad del control de la operativa que hacía Costas en el banco era del equipo directivo de la oficina.

Por parte de los abogados defensores solo intervinieron los de los dos acusados para los que el fiscal pide un año y ocho meses de prisión: demandan la absolución o, en caso de condena, que las dilaciones indebidas sean muy cualificadas. "Los trabajadores de los bancos no son más que víctimas del entramado ficticio de Costas", dijo un letrado Los juristas señalaron que sus clientes no hacían labores de caja, sino que eso lo realizaba el cajero que declaró ayer como testigo. "Pudo haber falta de diligencia, pero no delito de falsedad", defienden.

Uno de estos acusados usó su derecho a la última palabra en el juicio. "Puede ser que como director no ejerciese una correcta supervisión de la operativa de caja o cuentas bancarias, por confianza en mis compañeros, pero no tengo nada que ver con el entramado de Costas, no le ayudé a ese fraude", dijo.

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