23 de octubre de 2018
23.10.2018

Los mil ojos de Tráfico en el área de Vigo: a su red de radares suma el 70% de los controles de cinto y móvil de la provincia

► Vigo y su entorno acogen cinco de las siete cámaras que vigilan el uso de los sistemas de seguridad en Pontevedra ► Tras la puesta en marcha del nuevo cinemómetro de tramo de la AP-9, la comarca suma una decena de dispositivos fijos de la DGT

23.10.2018 | 02:44
Señal de aviso del radar de tramo en la AP-9 // Marta G. Brea

Tráfico no da tregua a las infracciones al volante en la comarca. A su tupida red de radares fijos, que solo en la A-55 suma seis entre Porriño y Vigo, añade las cámaras que vigilan que los conductores usen el cinturón de seguridad. A lo largo y ancho de la ciudad se reparten cuatro pórticos con objetivos que controlan el paso de los coches, autobuses, camiones.... Su función principal es comprobar si los conductores llevan bien abrochado el cinto de sus vehículos y, en caso contrario, sancionarlos. Al informar de la puesta en marcha de las 50 primeras cámaras de este tipo en España -hace justo un año-, la DGT alertaba de que cada año fallecen unas 200 personas en accidentes de circulación por no usar el cinturón o las "sillitas" especiales para niños. En total Tráfico seleccionó 227 ubicaciones para cámaras que se reparten por la península, Baleares y las Canarias. El 60% se situó en vías secundarias y el 40% en autovías. El criterio que se aplicó para decidir esos emplazamientos -razonaba entonces la DGT- fue "la accidentalidad, intensidad circulatoria y distribución geográfica".

¿Dónde están las cámaras de control de la DGT?


En el caso de la provincia de la inmensa mayoría de estas cámaras se concentra en los viales de Vigo y su entorno. Según los últimos datos de Tráfico, en la provincia operan a día de hoy siete sensores que controlan el uso del cinturón de seguridad. De ellos cuatro se reparten por carreteras de la ciudad: en la autovía A-55, pasado el Alcampo de Avenida de Madrid en dirección Puxeiros; en la nacional N-552, a la altura del cementerio de Teis; en el punto kilómetro 0 de la N-556, en el entorno de Avenida do Aeroporto; y otro en la circunvalación de Vigo, la VG-20, poco antes de cruzar el río Eifonso en dirección . A esos cuatro dispositivos se suma otro en la N-552, en Redondela, cerca de la rotonda de acceso a la AP-9. Juntos suponen el 70% de las cámaras de control de la provincia. En su web oficial, la DGT informa de otro sensor ubicado en la VG-20, aunque su ubicación duplica al que ya está en funcionamiento en el vial.

Las cámaras se sitúan en lo alto de pórticos, al lado de paneles informativos, y son visibles desde la carretera. Los otros dos sensores que se distribuyen por Pontevedra se ubican en la N-550 y la PO-11. En el conjunto de Galicia operan -según la información recogida en la web de la DGT- 31 cámaras, con lo que solo Vigo y Redondela sumarían el 16% del total. La provincia en la que registra un mayor número de objetivos es A Coruña, aunque la DGT los ha repartido por las conurbaciones de Santiago, Ferrol y la capital herculina. Lugo suma cinco y Ourense, la menos vigilada por estos sensores, cuatro.

Mapa de los radares fijos en la provincia de Pontevedra


Haz clic para ampliar el gráfico

¿Dónde están los radares fijos de Pontevedra


Las cinco cámaras instaladas por Tráfico en la comarca refuerzan la tupida malla de radares fijos que se reparten por sus viales, lo que sitúa a la provincia en el Top 20 de las más supervisadas. En el conjunto de la provincia funcionan 17 cinemómetros permanentes, incluido el dispositivo de tramo que la DGT acaba de activar en los túneles de Candeán y A Madroa, en la AP-9. De ellos diez se distribuyen por Vigo y su comarca. Destaca en especial la elevada concentración en la autovía A-55 entre Vigo y Porriño, que aglutina media docena de cinemómetros fijos. Con ellos Tráfico busca atajar la elevada siniestralidad que padece el vial debido a su trazado sinuoso. Sin embargo, a pesar de que los radares llevan tiempo en funcionamiento, la A-55 destaca año tras año en las estadísticas de peligrosidad viaria. El último estudio de Automovilistas Europeos Asociados (AEA), publicado en 2017, corroboraba que la A-55 soporta el peor "punto negro" de la red estatal de carreteras convencionales y autovías: la conocida como curva del Molino.

El resto de cinemómetros se reparte por la N-550 y la AP-9, que el pasado sábado vio cómo se reforzaba su control con el primer radar de tramo de la provincia: un dispositivo que sanciona los excesos de velocidad entre los puntos kilométricos 155 y 149.480 en sentido decreciente. Tras su puesta en marcha, los coches que circulen a más de 100 km/h de media en el tramo de los túneles y continúen hacia Rande se exponen a una sanción; al igual que los que excedan esa velocidad máxima y sigan después en dirección al centro de Vigo.

A los radares fijos se suman los gestionados por los propios ayuntamientos y los 30 móviles que la DGT registra por toda la provincia. Entre ellos está el de Os Valos, en la N-550, en Redondela, uno de los que más recauda de España. En 10 meses tramitó 15.200 denuncias.

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