La saturación del Puesto de Inspección Fronterizo (PIF) ya está dando muchos problemas al sector pesquero que opera en Vigo.

Muchas compañías optaron por enviar sus mercancías a través del puerto luso de Leixões, y solo en el año 2016 se desviaron para allí 57.000 toneladas de pesca congelada.

El último producto que tiende a entrar cada vez más por Portugal es el langostino. Tal y como publicó FARO el pasado curso, la descarga de esta especie de Argentina y Mozambique en Galicia creció en 2016 algo menos de un 12% mientras en el país vecino lo hacía casi en un 30%.