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Iván Rodríguez, o la pasión por las barbas

Tras más de un lustro en Holanda, uno de los mejores barberos de Europa ha vuelto a su ciudad natal

Iván (a la izquierda), con su mujer Érika, el hijo de ambos, Eiden, y Juan, el barista de Shave the sailor. // Marta G. Brea

Iván (a la izquierda), con su mujer Érika, el hijo de ambos, Eiden, y Juan, el barista de Shave the sailor. // Marta G. Brea

El estilo old school se afianza en la ciudad de la mano de uno de los mejores barberos de Europa, Iván Rodríguez, quien ha decidido regresar a su ciudad natal para darle un nuevo rumbo a su vida profesional navegando en Shave the sailor, la barbería que regenta junto a su mujer, Érika Vera.

La pasión de Iván por las barbas le viene de familia. La barbería de su abuelo es el escenario de sus primeros recuerdos. A ella iba al terminar las clases y, entre cómics y conversaciones, se iba dejando encandilar por el ambiente.

Ya decidido a continuar con el oficio, se formó en una academia de peluquería y pasó años como aprendiz hasta finalmente disfrutar de la responsabilidad de tener su propio sillón. "Esta profesión es un modo de vida para mí -afirma-. Es en lo que he volcado mi tiempo y energía y me encanta. No me imagino haciendo otra cosa. Esta profesión es milenaria, tiene una historia fascinante y requiere de disciplina y dedicación, así como de constante formación y renovación. Es imposible aburrirse y puedes trabajar por todo el mundo. ¿Qué más se le puede pedir?"

Tras once años en la barbería de Pucho, se lió la manta a la cabeza y decidió probar suerte en Rotterdam, a donde llegó en 2011. Allí se convertiría en la mano derecha de Robert Laggerman, el propietario de la New York Barbershop, una de las mejores barberías del continente. "En Holanda no solo aprendí de un gran barbero; aprendí cómo el espíritu emprendedor y la creación de conceptos diferentes y especializados son fuente de nuevos negocios y trabajadores felices", afirma.

Será en esa época cuando conozca a Érika Vera, su mujer, con la que empezaría a elucubrar un proyecto propio con el que regresar a Vigo. Así nació Shave the sailor, la barbería que inauguraron hace apenas tres meses y donde están dando forma al concepto sobre el que Érika lleva años trabajando. "Ella es la persona tras Shave the Sailor. Somos complementarios y un gran equipo. Porque la barbería no es solo un arreglo de barba; es todo el servicio que hay detrás y el asesoramiento que ofrecemos en cuanto a productos, estilos, etc".

Aunque en Holanda tenían inversores que querían apostar por la pareja, ambos decidieron apostar por Vigo. "Creemos que aquí hay una amplia clientela potencial a la que le puede gustar nuestro modo de entender la barbería", explica Iván, cuyo objetivo a medio plazo es convertir su establecimiento en referente nacional e internacional.

¿Cuánto les queda para convertirse en la mejor barbería de España? "¡Todavía nos queda mucho camino por recorrer, por aprender y mejorar. La mejor barbería es aquella por la que cada cliente escoge volver; no tenemos intención de presentarnos a concursos, ya que lo importante son las personas que entran y confían en ti cada día. No tenemos ese espíritu competidor. Además, sabemos que hay barberías maravillosas en Vigo y en toda Galicia que podrán ganar ese título sin ninguna duda".

Aplicando lo aprendido durante años a su nuevo negocio, la pareja cuenta ya con una clientela fiel que disfruta de un arreglo de barba, un afeitado a navaja o un corte de pelo, saboreando al tiempo la mejor selección de cafés ofrecida por Juan, el barista de Shave the sailor.

"Siempre utilizamos los mejores cosméticos y personalizamos cada servicio. Y son muchos los que vienen a afeitarse para desconectar durante cuarenta minutos de la vorágine del día a día. Toalla caliente, toalla fría, productos agradables para la piel, la música, el café... Todo crea un ambiente que relaja al cliente y le hace repetir".

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