La sustracción de menores se trata de un ilícito con largo recorrido en Galicia: según datos del Ministerio de Interior, en los últimos siete años un total de 65 niños fueron 'secuestrados' por alguno de sus progenitores e incluso llevados a otros países a fin de burlar la justicia nacional. Sin embargo ha saltado a un primer plano a raíz del caso de Juana Rivas, la madre de Maracena, Granada, que huyó con sus hijos desde Italia y estuvo desaparecida cerca de un mes para evitar tener que entregar a sus hijos a un padre condenado por maltrato hacia ella en el 2009.

Si bien cada historia tiene sus peculiaridades y sus escenarios, Vigo fue testigo en la última década de al menos tres episodios donde los padres o madres de los pequeños huyeron o escaparon de otros países obviando las obligaciones judiciales en relación a la custodia de los mismos. Por ello, los juzgados de Familia también formaron parte activa de estas vivencias, ya bien como asesor o como mediador.

Uno de estos ejemplos guarda gran paralelismo con el de esta madre de Maracena siendo también el único en el que llegó a celebrarse una vista oral por la entrega de la menor a uno de sus progenitores. Echando la vista casi una década atrás, el matrimonio conformado por una vecina de la ciudad y un hombre alemán se rompió dejando como único nexo entre ambos una niña. La relación entre ambos progenitores no era la adecuada y se materializó el día en el que esta viguesa decidió poner tierra de por medio entre el hombre y ella, eso sí, llevándose a la pequeña de Alemania con ella. La mujer residió en la ciudad olívica durante semanas hasta que fue localizada judicialmente y obligada a entregar a la menor. Ante esta situación, la mujer, quien llegó a insinuar que su ex pareja podría incluso haber maltratado a la pequeña, instó a los tribunales de Primera Instancia de la Mujer especializados en Familia un cambio en la custodia de la pequeña en su favor, petición que al ser cursada por un tribunal germano tiene que ser ante este mismo órgano al que se solicite un cambio de custodia.

Abogado del Estado alemán

Finalmente, y tras acordar el día del juicio y entrega de la menor, desde Alemania acudió a los juzgados de Vigo el padre de la niña acompañado por un Abogado del Estado alemán, quienes finalmente se volvieron con la pequeña. Fuentes consultadas recuerdas el primer regalo que le hizo el padre a su hija nada más verla: al no saber la niña hablar alemán le dio un pequeño libro que recitaba las letras y por el que podrían comunicarse.

Otro episodio de sustracción de menores acaecido en la ciudad tiene como protagonistas a dos vigueses. Ambos contrajeron matrimonio pero después de un tiempo decidieron poner fin a su relación de forma amistosa. Tan buen sintonía había entre ambos que tuvieron un bebé, concretamente un niño. Fue en la concesión de su custodia donde comenzaron sus problemas. Los malentendidos y conflictos llegaron a un punto tan eminente que años después el varón decidió marcharse del país rumbo a Sudamérica con su hijo sin permiso de la madre.

Doble fuga a América

Tras varios meses incomunicado, el progenitor regresó "arrepentido" por todo lo sucedido, según explicaron las fuentes señaladas, pero la situación no mejoró y poco tiempo después esta viguesa optó por copiar su estrategia: huyó a EE.UU. con el niño y según las fuentes consultadas, no habría vuelto a regresar a Vigo. Quien sí continúa viviendo en la ciudad olívica es el progenitor, aunque se desconoce si mantiene relación con el niño, que ya sería mayor de edad.

El tercer caso vivido en la ciudad tiene también a Norteamérica como escenario principal. En este caso, fue la mujer de un vigués quien a raíz de los conflictos y discusiones con el padre de su hijo, optó por huir a EE.UU. Desavenencias en la custodia del pequeño también estarían detrás de esta sustracción, comportamiento tipificado con contundencia en el Código Penal: "El progenitor que sin causa justificada para ello sustrajere a su hijo menor será castigado con la pena de prisión de dos a cuatro años e inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de patria potestad por tiempo de cuatro a diez años".