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La Protectora de Animales de Vigo recogió casi 550 mascotas en lo que va de año y está desbordada

Unos 700 perros y gatos viven en las instalaciones de A Madroa, con capacidad para 400 - Lamentan las pocas adopciones que se producen

Los canes disponen de varias estancias. // M.G.B.

Los canes disponen de varias estancias. // M.G.B.

El verano es sinónimo de vacaciones. Muchas familias aprovechan los meses de julio y agosto para desconectar y conocer nuevas ciudades o países. Sin embargo, a muchos de esos viajes no están invitadas sus mascotas. La temporada estival es uno de los grandes picos del año de abandono de animales domésticos -el otro llega semanas después de Navidad- y la Protectora de Animales de Vigo lo sabe. Con una capacidad para alrededor de 400 ejemplares, sus instalaciones en A Madroa están más que completas. Alrededor de 700 perros y gatos habitan en el refugio y en lo que va de año han llegado cerca de 550 nuevos animales. El año pasado recogieron a 897. No todos los que pasan por sus dependencias son mascotas abandonadas, pero sí un número elevado. A pesar de ello el principal problema reside en las adopciones. "La gente no viene a por los animales", apunta el presidente de la protectora, Vicente Viso. Los datos son claros: en junio tan solo fueron acogidos cinco perros y un gato.

Los felinos son los peor parados. Cada mes llegan numerosos animales, muchos de ellos recién nacidos, que han sido abandonados en contenedores o arcenes. Para controlar la sobrepoblación de gatos el Concello implantó hace años un plan de esterilización en toda la ciudad. "Los mininos son recogidos en la calle y les esteriliza un veterinario. Cuando están totalmente recuperados son devueltos al mismo lugar", comenta Viso, quien señala que la media suele estar en 75 gatos tratados cada mes.

Cuando un animal llega a la Protectora de Animales de Vigo el procedimiento siempre es el mismo. Primero se averigua si la mascota ha sido abandonada o simplemente se ha perdido. El sonido de los fuegos artificiales de las fiestas municipales habitualmente asusta y desorienta a los perros. Los propietarios de los canes que tienen microchip son avisados de inmediato para que acudan a recogerlos. Los que carecen del dispositivo son fotografiados y descritos en múltiples foros para intentar localizar a sus dueños.

Pese a que el refugio cuenta con más habitantes que plazas, nunca se sacrifica a ningún animal. "Tan solo practicamos la eutanasia cuando tiene una enfermedad irreversible y para evitar que contagie a otros animales sanos. No podemos permitirnos una epidemia", asegura Viso, quien apunta que en el último mes fallecieron dieciséis mascotas en las instalaciones de A Madroa.

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