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A Guía inicia la construcción de su emblemática ermita

Manuel Gómez Román fue el arquitecto que la diseñó tras fracasar el que había concebido Antonio Palacios

Imagen aérea de la ermita de A Guía tomada en los años sesenta. // FdeV

Imagen aérea de la ermita de A Guía tomada en los años sesenta. // FdeV

Antonio Palacios, el arquitecto porriñés, tenía el encargo de diseñar una ermita para el monte de A Guía. Pero su proyecto nunca llegó a materializarse por diversos motivos. Entre ellos, el económico. Así que se le encargó ese diseño a Manuel Gómez Román en 1951. Otro arquitecto que tenía un gran prestigio y que comenzó a realizar la tarea de sustituir a la anterior ermita. Había sido construida en el siglo XVI y esa antigua edificación tenía particulares características. Algunas de sus partes, sobre todo el tejado, era de madera. A pesar de ello resistió el paso del tiempo.

Durante mucho tiempo se convirtió en un icono para los marineros. A falta de un faro, que se instaló a comienzos del siglo XX, era también una referencia para la navegación. Además de un lugar de culto. Las mujeres de los trabajadores del mar realizaban todos los años una romería en la que pedían la ayuda del viento para que los barcos y sus marineros regresaran a casa lo antes posible.

El monte de A Guía fue durante mucho tiempo un lugar casi abandonado. Llegar a la cima se convertía en una odisea. Perteneció al ya desaparecido Ayuntamiento de Lavadores. Algunos de sus alcaldes llegaron a negociar con los regidores del de Vigo su venta. Nunca llegaron a un acuerdo. Las condiciones establecían un pago económico y el arreglo de toda la zona.

En 1951 se decidió cambiar de manera definitiva la ermita y dedicarla al Sagrado Corazón de Jesús y a la Virgen de A Guía. Una vez fracasado el proyecto de Antonio Palacios, fue Manuel Gómez Román el que puso en marcha la iniciativa. Diseñó una ermita con un formato rectangular y con una gran torre central. Este último elemento fue el que le causó el mayor problema. Tenía una gran altura y al final se recortó de forma notable. En ello tuvo mucho que ver la inversión económica, ya que no se contaba con tanto dinero.

La iglesia se construyó muy rápido y se convirtió en un icono. Tal como es posible hoy en día, se pueden contemplar desde un amplio radio de kilómetros. Aunque ya existía el faro, que se instaló en una parte inferior, los marineros no dejaron de tenerlo como una gran referencia.

El monte de A Guía se transformó. Después de diseñarse y construir un vía crucis, también fue necesario llevar a cabo otras obras. Las más importantes las impulsó Rafael Portanet, alcalde de Vigo. En 1969 ordenó que se construyera un parque y que también se ampliara la carretera que comunica el barrio de Teis con el alto del monte, situado a 126 metros sobre el nivel del mar.

Muy cerca del monte de A Guía se instaló la Escuela de Transmisiones de la Armada, la popular ETEA. También el espacio se vio afectado, aunque no era visible para nadie. Por debajo del monte se construyó una línea de ferrocarril que comunicaba con el puerto. Servía para que la escuela recibiera mercancías y también armas, según algunos documentos de aquella época. Una vez que el túnel quedó en desuso, fue utilizado durante muchos años como almacén. Se ignoraba lo que contenía ese espacio.

A Guía fue un lugar muy turístico. En los años sesenta, muchos pasajeros de los trasatlánticos realizaban excursiones a un lugar considerado irónico.

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