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El tesoro bibliográfico que se oculta en el corazón de la ciudad

La Escuela de Artes y Oficios dispone de un fondo antiguo con 5.700 libros de entre los siglos XVI y XX

La bibliotecaria María Jesús Cuesta y el director de la escuela, Rafael Ojea, ante algunos de los libros que se conservan en la institución. // FOTOS: Marta G. Brea

La bibliotecaria María Jesús Cuesta y el director de la escuela, Rafael Ojea, ante algunos de los libros que se conservan en la institución. // FOTOS: Marta G. Brea

"La gente cree que este trabajo es aburrido, pero para nada... ¡Es dinámico, apasionante!" María Jesús Cuesta se acoda en la mesa de la Escuela Municipal de Artes y Oficios que ocupa desde que -en 2010- llegó al centro para encargarse de ordenar y gestionar su biblioteca. A su alrededor se despliegan varias hileras de mesas y sillas, un revistero con los últimos números de magacines especializados y una alta estantería que bordea las paredes de la sala y a través de cuyos cristales lucen las cubiertas de cientos de libros. Miles de libros. Con la vista fija en las vitrinas de la biblioteca y los brillantes lomos de los volúmenes, Cuesta sonríe: "En este oficio vas descubriendo cosas; como por ejemplo, primeras ediciones de obras".

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Desde hace casi un lustro Cuesta es la encargada de cuidar y gestionar uno de los grandes tesoros bibliográficos de Vigo: la biblioteca de la Escuela Municipal de Artes y Oficios. Una institución desconocida para muchos pero que destaca por méritos propios.

Primero, porque su historia se remonta a 1900, lo que la convierte en la primera biblioteca pública de la ciudad. Segundo, porque entre los cerca de 5.700 volúmenes que conforman su fondo histórico descansan libros de un valor excepcional, como una primera edición de La Regenta y otras de obras de Lope de Vega -Jerusalén conquistada y Laurel de Apolo, datadas ambas de principios del siglo XVII- o enciclopedias con una profusión y calidad de grabados que las hacen dignas de lucir en las estanterías de un museo. A ese tesoro se suman otros 2.500 volúmenes monográficos sobre las materias que se imparten en la escuela -como dibujo artístico, serigrafía o moda y confección- que forman el fondo moderno que se enriquece desde 2009. En total: cerca de 8.200 publicaciones.

En esa doble faceta de la biblioteca -la de congeniar el valor histórico con publicaciones especializadas y punteras- insiste Rafael Ojea, el director de la escuela.

El fondo histórico incluye obras adquiridas entre finales del siglo XIX y los años 70 u 80 del s. XX, cuando la actividad de la biblioteca empezó a languidecer para reactivarse con fuerza a mediados de la década pasada. Entre sus títulos hay novelas, obras de teatro... Pero también manuales para instruir a los alumnos de la escuela e interesantes colecciones de revistas. Entre las publicaciones periódicas que lucen en sus estanterías destacan "El Pueblo Gallego", "La Ilustración Artística" o magacines de carácter internacional, con títulos como "La Mode Ilustree", el boletín anual de la Smithsonia Institution o "The Studio". Volúmenes a través de cuyas páginas los vigueses de inicios del XX podían asomarse a lo que ocurría más allá de las fronteras con Portugal y Francia. "El fondo histórico refleja lo que era el Vigo de aquella época", anota Ojea.

Algunas de las joyas de la biblioteca proceden también de donaciones de particulares. Así se hizo el centro, por ejemplo, con una impresionante Biblia de 1563 o un manual sobre agronomía de Columela titulado Libride de re rustica y que se editó en Basilea en 1535, lo que lo convierte en el ejemplar decano de la institución. El fondo antiguo incorpora además donaciones de colectivos como el Casino de Vigo o la hemeroteca del exalcalde Fernando Conde.

Un libro "tiroteado"

A lo largo de sus casi 120 años de vida la biblioteca se ha hecho con buen número de anécdotas y piezas con un valor que trasciende lo literario. Cuesta y Ojea comentan, por ejemplo, como entre los volúmenes el centro destaca uno con impactos de bala en las tapas, lo que les anima a pensar que pudo llevarlo consigo algún soldado durante un tiroteo. Los responsables del centro recuerdan también una relación de libros prohibidos por la dictadura.

La Escuela de Artes y Oficios, abrió sus puertas en 1886 en unas instalaciones situadas en el número 3 de la calle Circo -el actual barrio Eduardo Iglesias- que se terminaron quedando pequeñas. Cuando el centro se vio en la necesidad de ampliar su sede el filántropo José García Barbón decidió construir un noble edificio que pudiese albergar las clases y, además, acoger la primera biblioteca pública de Vigo. En 1897 encargó el proyecto del inmueble a Pacewicz y apenas tres años después el centro se inauguraba para el curso 1900-1901. Allí, tras sus paredes, los vigueses pudieron disfrutar de su primera biblioteca.

La sala de lectura y los libros permanecieron a la entrada del edificio hasta los 50 o 60, cuando se trasladó a la zona que ocupa ahora. En la actualidad solo los alumnos de la escuela pueden sacar libros, aunque cualquiera puede consultarlos. A los investigadores les está permitido además estudiar los volúmenes históricos.

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