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Fue noticia en 1922

Un símbolo para la sanidad

El actual hospital Nicolás Peña nació en 1896 y se amplió en 1922 y en 1994

La construcción del nuevo hospital Nicolás Peña durante 1922 en una imagen de la época. // FdV

La construcción del nuevo hospital Nicolás Peña durante 1922 en una imagen de la época. // FdV

Todo comenzó en el mes de enero de 1896. José Elduayen, un filántropo vigués, propuso la construcción de un hospital para ampliar los servicios que ofrecía la Casa de Socorro, el centro de referencia sanitario en aquella época. El objetivo era ampliarlo y para ello presentó un proyecto al Ayuntamiento de Vigo. Se tardó varios años en concretarse y comenzó a funcionar después de superar numerosas dificultades.

Los responsables municipales aportaron 15.000 pesetas. Las invirtieron en comprar el solar 'El Carmen', ubicado a dos kilómetros de la ciudad, según las crónicas de la época. Es el mismo donde ahora está el hospital Nicolás Peña.

José Elduayen se comprometió, junto a otra serie de personalidades viguesas, a dotarlo de medios técnicos. Se construyeron tres salas y se compraron un total de veinte camas de hierro. Además, se adquirió numeroso instrumental y medicinas. Todos los servicios médicos estaban destinados a personas con pocos recursos, una filosofía que se mantuvo inalterable hasta los años noventa a pesar de las modificaciones que realizó el recinto. Según algunos documentos, la inversión superó las 50.000 pesetas.

El centro recibió el nombre de José Elduayen, en reconocimiento a su esfuerzo y tesón. Su inauguración fue un gran acontecimiento. Asistieron a la misma todos los representantes municipales, que llegaron al lugar en coches de caballos procedentes de la Puerta del Sol. También estaban presentes numerosas autoridades provinciales e incluso de otros ayuntamientos.

Resultó llamativo que en aquella época se había realizado una petición popular para construir una estatua en homenaje a José Elduayen. Fue promovida por diversas asociaciones de la ciudad. Todas ellas tenían con un elevado número de socios y además contaban con gran presencia en la vida cultural y también deportiva. Sin embargo, José Elduayen decidió que el dinero recaudado fuera para el hospital y que no se construyera el monumento. Ese gesto le valió un gran reconocimiento social. Los representantes de las asociaciones tuvieron un lugar de privilegio durante la inauguración.

Pero con el paso de los años el centro se quedó obsoleto y pequeño para las necesidades de una ciudad que crecía a un ritmo vertiginoso, tanto en población como en nuevos barrios. En 1918 se propuso la construcción de un nuevo centro ubicado en el mismo lugar. Era necesario, según las autoridades y también los médicos.

Gómez Román y Jacobo Esténs fueron los arquitectos que diseñaron el nuevo proyecto. En el mismo estaban incluidos tres amplios pabellones. Tenía la particularidad de que se diseñó un amplio jardín interior. A comienzos del mes de diciembre de 1922 fueron inaugurados esos pabellones con la llegada de los primeros enfermos.

De esta forma también nacía el Hospital Municipal. Un centro que fue durante muchos años la referencia de la sanidad en Vigo hasta la construcción del Hospital Xeral. En la calle Camelias se realizaban todo tipo de operaciones y también se atendía a personas de fuera de Vigo, según cuentan algunas crónicas de la época.

Durante mucho tiempo, el Hospital Municipal no tuvo vecinos. Casi todo a su alrededor eran fincas abandonadas y los accesos al centro médico resultaban incluso complicados. Poco a poco fue creciendo la ciudad y también se urbanizó su entorno. Se diseñaron nuevas calles e incluso se transformó lo que en la actualidad es la calle Camelias.

Siempre tuvo la vocación de ayudar a las personas con escasos recursos. El también llamado 'hospitalillo' en el ámbito popular, atendió a multitud de enfermos que no tenían derecho a prestación sanitaria. Eso le llevó a considerarse como un símbolo.

Esa filosofía se mantuvo hasta los años noventa, cuando cambió el sistema. Fue en 1994 cuando pasó a ser propiedad de la Xunta de Galicia y a denominarse Nicolás Peña. Había sido director del hospital durante muchos años y también ejerció con el mismo cargo en el Hospital de la Cruz Roja. Fu también, al igual que José Elduayen, una persona muy comprometida con este lugar. Recibió muchos homenajes populares.

El centro tuvo varias ampliaciones hasta llegar a disponer de nueve pabellones para atender multitud de patologías. Cientos de enfermeras realizaron allí sus primeros trabajos. En la actualidad, se encuentra en proceso de desaparición al trasladarse sus unidades a otros centros como el Álvaro Cunqueiro o el Rebullón.

Pero uno de los detalles más significativos es que siempre se mantuvo en su lugar. Desde 1896 se puede considerar como un símbolo de la sanidad en la ciudad por su largo historial.

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