09 de marzo de 2015
09.03.2015

Aquel endiablado tren que hacía temblar la ciudad

El enlace ferroviario del puerto por Guixar puso fin en 1963 a una conexión ruidosa y contaminante

09.03.2015 | 01:57

Hasta principios de los años 60 el tren llegaba hasta el puerto por un trazado que hacía insoportable la vida en el centro. Las vibraciones de las locomotoras de vapor dañaban los edificios y al salir del túnel en Rosalía de Castro provocaban accidentes de tráfico. El calvario de muchos vigueses acabó con el nuevo enlace desde Guixar.

Ahora que Vigo está a punto de entrar en la vanguardia ferroviaria con la nueva estación del AVE de Urzáiz, una publicación del Archivo del Puerto recuerda aquel estrambótico trazado de vías que atravesaba hace más de 50 años el corazón de la ciudad con el insoportable calvario de ruido y polución para el vecindario. La Efemérides del Puerto, el boletín digital del departamento dirigido por Beatriz Bruna, surge a propósito de la construcción en 1962 del nuevo enlace que permitió a los convoyes circular hasta la Estación Marítima de forma más silenciosa y rápida.

Ese año el Ministerio de Obras Públicas acababa con la odisea que suponía hasta ese momento la llegada del tren a los muelles. Aunque para muchos ahora parezca increíble, el trazado discurría bajo las calles Alfonso XIII y García Barbón. El tren salía del túnel por una boca que permaneció visible hasta que la taparon las urbanizaciones de Rosalía de Castro en los años 90. La pendiente que debían sortear entonces las locomotoras de vapor -la estación de ferrocarril de Urzáiz estaba a 42 metros sobre el nivel del mar- "era un reto". "Debían vencer un importantísimo desnivel tirando de convoyes cada vez más largos y de mayor tonelaje por la expansión económica del puerto y también por la mejora del transporte ferroviario que había supuesto la apertura del tramo de vía Ourense a Zamora, evitando los retrocesos que imponía el enlace en Monforte" , apunta el citado boletín. Por si fuera poco, las vetustas máquinas generaban un ruido estremecedor en el vecindario, por no hablar de los "densos y negros humos" que producían sus calderas de carbón. Estas máquinas fueron sustituidas por locomotoras autoeléctricas, menos ruidosas y contaminantes, pero que solo funcionaron tres meses.

La conexión del puerto con la estación de Urzáiz "estaba sentenciada por peligrosa y antieconómica". Al encarecimiento del servicio, por la fuerte pendiente que provocaba un lentísimo avance aun empleando tres locomotoras, y a que el trazado obligaba al tren a hacer tres retrocesos, se sumaban los accidentes, el ruido, la polución y las vibraciones que dañaban a los edificios colindantes. Sin olvidar el peligroso paso a nivel ubicado en el Areal "y el entorpecimiento del cada vez más denso tráfico rodado que provoca la circulación de los trenes por el casco urbano".

Así que la comisión técnica nombrada por el citado ministerio -participada también por Renfe, Ayuntamiento y Puerto- concluye con un planteamiento que en realidad ya recogía lo propuesto en 1882 por el ingeniero Carlos Cardenal. Este consideraba que "la solución pasaba por arrancar el ramal de acceso al puerto desde mucho más atrás", en el kilómetro 124,82 de la línea Ourense-Vigo, y con un nudo de enlace en la estación de Chapela. El proyecto formulado a principios de los años 60 constaba de tres fases: la construcción del ramal al puerto; una terminal de mercancías en Guixar para reservar Urzáiz solo para viajeros; y otra mixta, de carga y pasaje junto al nudo de Isaac Peral.

La primera se ejecutó. En febrero de 1963 entraron los primeros trenes con carga de mineral desde Redondela hasta la llamada Factoría de Viajeros del Muelle de Trasatlánticos. Lo hacían desde una remodelada estación de Chapela por un trazado de 6,3 kilómetros (3,6 km. menos respecto a la antigua bajada al Puerto, con el ancho para la doble vía y sin la "endiablada pendiente") que aborda su rumbo en la zona de Rande hasta Chapela, pasa por los barrios de A Rotea y Ríos y sigue atravesando el monte de A Guía a través de un túnel de 1.121 metros con salida en el barrio de Espiñeiro. Y aquí es donde enlaza con el entramado de vías que la conecta con la red ferroviaria portuaria y la terminal de carga de Guixar.

Respecto a la última fase de la propuesta de aquella comisión técnica, nunca llegaría a materializarse pero casi. Planteaba una nueva estación de pasajeros en la zona de Guixar conectada con la Factoría de Viajeros de Trasatlánticos, y que "con un emplazamiento próximo al nudo de Isaac Peral, en los terrenos de el antiguo Club de Campo, abriría su fachada principal a la calle García Barbón". Una actuación muy parecida a la que Fomento ejecutó para mantener el servicio ferroviario mientras construía la nueva estación del AVE de Urzáiz. Una coincidencia que los autores del boletín del Archivo del Puerto no pasan por alto. Y concluyen que aunque temporalmente, por las obras del AVE, "es curioso cómo casi 40 años después del abandono de este proyecto, circunstancias futuras hicieron que en 2011, el tráfico de pasajeros de mercancías y de pasajeros quedasen unidos en Guixar en la terminal de carga acondicionada, con tal motivo, para el tráfico de viajeros". Paradojas de un ambicioso proyecto de hace medio siglo.

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