El endurecimiento de las penas por conducir bajo los efectos de las drogas no ha logrado reducir el número de positivos en Vigo. Todo lo contrario. La Policía Local denunció a 80 pilotos por conducir bajo los efectos de estupefacientes o sustancias psicotrópicas en 2014, principalmente cannabis y cocaína. Fueron 20 casos más que en 2013 pese a que la multa económica se multiplicó, al pasar de entre 301 y 600 euros, a 1.000. Pero a tenor de las estadísticas que maneja el cuerpo local de policía, este aumento del castigo no repercutió en un descenso de los casos, al menos en el primer año del cambio.

Prácticamente todos los "narcotest" que realiza la Policía Local arrojan un resultado positivo. El año pasado sometió a la prueba salival a 84 conductores, de los que 80 habían consumido drogas. Este elevado porcentaje de "acierto" tiene un explicación economicista. Cada prueba de drogas positiva se debe enviar al Instituto de Toxicología de Santiago y su coste supera los 100 euros. Por ello, los agentes realizan siempre primero el test de alcoholemia. Si el piloto ya da positivo en alcohol, no se le somete al análisis de drogas. "El delito y la pena es la misma y no existe la doble imputación, por lo que no tendría sentido", razonan fuentes policiales. Pero si arroja un resultado nulo pese a que los agentes ven que el piloto tiene síntomas de haber ingerido algún tipo de sustancia, entonces sí se le somete al "narcotest", lo que explica que casi el cien por cien de las pruebas de la Policía Local hayan dado positivo.

Vía penal

La mayoría de casos se tramitan por la vía administrativa como una infracción muy grave. Desde mayo de 2014, cuando se aumentaron las penas, está castigado con una sanción económica de 1.000 euros y la retirada de 6 puntos del carné de conducir. De los 80 positivos, 65 tuvieron que enfrentarse a este castigo. Por vía penal fueron tramitados los 15 casos restantes. En este caso, son los agentes los que instruyen diligencias judiciales si observan que la cantidad de drogas consumidas tiene influencia sobre la conducción. En este caso, además de la sanción administrativa, los infractores se exponen a una pena de prisión de tres a seis meses o multa de seis a doce meses o trabajos en beneficio de la comunidad de 30 a 90 días, además de a la privación del derecho a conducir de uno hasta cuatro años.

Aunque la mayoría de los positivos detectados fueron durante controles preventivos (38), también son habituales los que se realizan mientras los agentes patrullan y ven que un piloto realiza una maniobra temeraria o comete una infracción, en la mayoría de los casos motivada por efectos de las sustancias que ha consumido. Esta situación se produjo hasta en 27 ocasiones en 2014. Todos estos controles contribuyeron a evitar que los infractores detectados pudieran provocar un accidente. Pero no siempre se les "caza". Y es que hubo hasta ocho siniestros el año pasado en los que los pilotos dieron positivo en la prueba de drogas, con lo que probablemente fue su consumo lo que desencadenó el golpe.

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