01 de diciembre de 2014
01.12.2014
Menús para casi 1.700 pacientes

El nuevo hospital cocinará los menús para todos los ingresados en el Chuvi

La comida recién elaborada se congelará en cámaras de frío especiales. En cada planta, una estación para calentarlos

01.12.2014 | 06:23
Vista aérea de la evolución de las obras del nuevo hospital de Vigo. // Marta G. Brea

Todos los menús que consuman los pacientes ingresados y el personal de guardia del Complejo Hospitalario Universitario de Vigo (Chuvi) se cocinarán en el Nuevo Hospital de Vigo. La cocina de Beade, para la que hay reservados 1.300 metros cuadrados, estará basada en la "producción en línea fría". Es decir, se elaborará el plato y, mediante un moderno procedimiento, se congelará y se conservará así hasta que se sirva. En ese momento, pasará por un proceso de "retermalización" en la propia planta donde está el paciente.

Así, de los fogones de Beade no solo saldrá el alimento de los hasta 1.152 enfermos para los que tiene capacidad de ingreso, sino también para los que ocupen las 422 camas del Meixoeiro -sobre todo, crónicos- y las 117 del Nicolás Peña -pacientes psiquiátricos.

La Sociedad Concesionaria Novo Hospital de Vigo ha confiado para esta dotación a la empresa Euroline, que ya ha suministrado el equipamiento para la zona de restauración de 9 hospitales de Cataluña. Desde la firma explican que con este proceso se garantiza la seguridad en términos higiénico-sanitarios, mientras se conservan las propiedades de los alimentos.

La comida cocinada alcanza unos 70 grados de temperatura. Para conservarla, justo al terminar su elaboración, su temperatura se abate hasta los 3º. Se hace mediante un proceso de hora y media de duración, tras el que se introducen los alimentos en unas cámaras de frío especializadas hasta que se vayan a consumir.

Los platos se combinan en las bandejas en la fase de emplatado y se distribuyen en carros, ya sea en el propio complejo de Beade o al Meixoeiro y el Nicolás Peña. En cada una de las plantas de ingreso deberá haber una "estación de retermalización", a donde se conectan los carros con los menús. Funciona mediante inducción, por lo que es posible calentar unos alimentos -los ubicados de la zona de calor- mientras se mantiene fríos al resto. Necesita unos tres cuartos de hora para poner la comida a la temperatura que corresponde.

"Es aplicar la tecnología moderna en la cocina", explican desde Euroline, que destacan que este "nuevo diseño permite garantizar un altísimo grado de seguridad higiénico-alilmentaria".

La estampa de los fogones de los hospitales vigueses trabajando a pleno rendimiento en Nochebuena -hasta las 22.00 horas- o en otras fechas señaladas no se repetirá más a partir de que se inaugure el nuevo complejo de Beade. De hecho, el personal de cocina, servicio que pasa a estar gestionado por la Sociedad Concesionaria Novo Hospital de Vigo, solo trabajará de lunes a viernes.

La presión de los turnos de comida ya no es algo a tener en cuenta. Los trabajadores dispondrán de un food bank -banco de alimentos- con capacidad suficiente para concentrar la producción durante los días laborables. Los platos preparados pueden aguantar en las cámaras de frío hasta 5 días, pero la rotación media no supera los 3, según Euroline. "Permite optimizar y ser más eficientes", sostiene el director técnico de la concesionaria, Alejandro Yelo.

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