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Faro de Vigo

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Operación inmobiliaria en el solar de Gran Vía

La Sareb vende el antiguo colegio Cluny a Ballesol para una residencia de mayores

Intercentros Ballesol puede derribar el edificio y el Concello contestó en julio favorablemente a la consulta sobre el uso para geriátrico. La firma cuenta con 44 centros en España, dos de ellos en Galicia que suman 350 plazas

Vista del antiguo colegio San José de Cluny, situado junto a Gran Vía. // FDV

El antiguo colegio San José de Cluny, situado en plena Gran Vía, ya es propiedad a todos los efectos de la empresa Intercentros Ballesol S.A., especializada en la gestión de geriátricos. La parcela de 2.590 metros cuadrados y el viejo centro educativo, vacío desde el año 2000 tras el traslado de la congregación religiosa a las nuevas instalaciones de la carretera provincial, estaba en manos de la Sareb (Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria), el llamado banco malo, después de que se lo traspasase Novacaixagalicia, su anterior dueña tras ejecutar la hipoteca por impago al exfutbolista y promotor inmobiliario Valery Karpin. La venta a Ballesol, firma con la que la Sareb mantenía negociaciones desde hace meses y realizó gestiones ante el Concello para conocer la viabilidad urbanística de construir allí una residencia de mayores, está completamente cerrada, con la propiedad ya registrada a nombre de la compañía, según señalan fuentes de toda solvencia próximas a la operación, cuyo importe no ha trascendido.

El futuro de Cluny emprende así un nuevo rumbo tras casi quince años de parálisis y conflictos por la conservación o no del edificio, proyectado en 1929 por Antonio Cominges, y el uso de la parcela. Antes de la compra la nueva propietaria -que cuenta con 44 geriátricos en España, dos de ellos en Galicia (Poio, con 135 plazas, y Oleiros, con 212)- dio los pasos ante la Administración a fin de asegurarse de que es posible materializar su proyecto para levantar una residencia de mayores. Primero formuló una consulta a la comisión del Plan Especial de Edificios a Conservar (PEEC) para conocer si puede derribarse el antiguo colegio, catalogado de forma preventiva. La comisión emitió en diciembre pasado, tras el examen técnico, informe favorable al planteamiento de demolición completa y construcción de nueva edificación tras concluir que los valores arquitectónicos del inmueble no justifican su protección.

Centro y parking

Resuelto este punto, Ballesol pidió información urbanística en julio al Concello, según señalan diversas fuentes, para garantizar que tiene cabida el uso de residencia para mayores, dado que el original era educativo. La respuesta fue positiva. En la parcela está permitida la utilización dotacional asistencial, incluyendo la de centro geriátrico. Cerrada la operación con la Sareb, el siguiente paso será la presentación del proyecto. La nueva propietaria guarda por ahora un mutismo absoluto. En la parcela puede construirse, además de una edificación de cinco alturas, un aparcamiento subterráneo. El antiguo colegio cuenta con 4.500 metros cuadrados construidos, divididos en dos bloques.

Tras la venta del solar por parte de las religiosas en 1999 a la empresa ourensana Inversiones Canaima el destino de la parcela iba a ser una urbanización, ya que el exalcalde Manuel Pérez firmó un convenio en 1998 con la congregación que incluía la recalificación del suelo para uso residencial y comercial. El Concello no autorizó posteriormente la ejecución de aquel acuerdo, ya que defendía que debe mantenerse el uso dotacional. Karpin adquirió los terrenos años después por 17,5 millones pero tampoco llegó a construir las viviendas y espacios comerciales por el mismo motivo. Caixanova acabó por ejecutar la hipoteca por impago y, tras salir a subasta los terrenos por 36 millones, terminó quedándoselos. Dentro del proceso de traspaso de activos a la Sareb se incluyó el antiguo colegio Cluny, que fue puesto a la venta.

Ballesol, que cuenta con 30 años de experiencia en la gestión de centros residenciales y asistenciales para la tercera edad. puso los ojos en el solar. La entidad, integrada en el grupo Santa Lucía, tiene presencia en una decena de comunidades autónomas y sus centros suman más de 6.800 plazas.

Los técnicos concluyeron que carece de un valor arquitectónico y patrimonial que justifique su protección

  • El antiguo colegio es un edificio de estilo ecléctico proyectado hace 85 años por un arquitecto de renombre, Antonio Cominges, y está incluido dentro del ámbito del Plan Especial de Edificios a Conservar. Su protección por tratarse de un inmueble histórico ha sido objeto de debate. El técnico que emitió el informe a raíz de la consulta de Ballesol concluyó que "no se estima que deba ineludiblemente mantener de alguna forma su presencia en la escena urbana", y la comisión del PEEC resolvió que es posible su demolición completa. Tras la valoración arquitectónica se consideró que el inmueble no es merecedor de protección al estar contrastado que "no es claramente representativo de la arquitectura de calidad" levantada en las dos primeras décadas del siglo XX. A ello se une que los valores de la propuesta inicial de Cominges quedaron "desvirtuados" tanto en la construcción como en los añadidos realizados durante la vida útil del colegio. Las intenciones iniciales del proyecto no habrían quedado plasmadas al ejecutarse las obras. Entre los cambios figura la ampliación de una planta (para biblioteca del colegio) en uno de los bloques, que en un principio albergaba solo una capilla en doble altura rematada por dos torres. También se añadieron unas escaleras entre los dos cuerpos que tapan parte de una de las fachadas, y se realizaron cambios en la distribución de las plantas que afectaron a la división interior. Lo que sí se considera necesario es poner en valor la superficie del arbolado de porte en los espacios libres de la parcela.

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