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Horas después de zarpar el barco que fuera de Abramovich

El yate del "rey ruso" del potasio, también se refugia en Vigo

Los muelles vigueses reciben al "Ice", de 90 metros, propiedad de Suleyman Kerimov

La cadena de temporales que sacuden las costas gallegas ha regalado a Vigo la escala de otro de esos buques diseñados para satisfacer los deseos de los hombres más ricos del planeta. Apenas 24 horas después de que zarpase el LunaLuna -hasta este abril, propiedad del dueño del equipo del Chelsea, Roman Abramovich-, convirtiéndose, con sus 115 metros, en el megayate más grande que amarró en la ciudad, ayer arribaba el Ice, Ice25 metros menor pero tan esbelto y lujoso como el anterior. Propiedad también de una de las mayores fortunas de Rusia, Suleyman Kerimov, conocido como el "rey del potasio" por haber amasado buena parte de su fortuna en el mercado de los fertilizantes, el exclusivo navío permanecerá en Vigo hasta que mejoren las condiciones del mar, en torno a cuatro días.

El Ice entró en la ría procedente de Gibraltar en torno a la una de la tarde. Tras titubear una hora sobre donde atracar -pensó primero en el puerto de Marina Davila, y luego en el de Comercio- finalmente optó por el muelle de reparaciones de Bouzas. Su capitán decidió amarrar en esta dársena en busca del máximo abrigo posible ante su preocupación por las previsiones meteorológicas que avanzaban vientos por encima de los 30 nudos de velocidad. "Todos los muelles de Vigo son seguros, pero los responsables de estos barcos tienen estas cosas", razonaban fuentes portuarias.

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La elección tampoco pareció hacerles mucha gracia a su veintena de tripulantes. Atracados a la popa de un atunero, rodeados de naves industriales y con una llovizna que calaba hasta los huesos, la estampa que encontraron ayer en Bouzas nada tenía que ver con la de esos rincones paradisíacos de aguas cristalinas donde acostumbran a recalar, como Marmaris (Turquía), lugar que abandonaron el 28 de octubre en dirección al norte de Europa. Así que solo la tripulación filipina aguantaba en Vigo con los pantalones cortos; el resto echó mano del polar y del chubasquero. Eso sí, todas las prendas, de refinado tejido y con el nombre del buque.

Diseñado en 2005 por el afamado arquitecto naval Tim Heywood para los astilleros alemanes Lurssen, el Ice dispone de siete cabinas de dimensiones mayores a las de cualquier suit con una decoración moderna y colorista obra de Terence Disdale. Su casco pintado en gris oscuro metálico arranca en una proa afilada de la que nace una superestructura de cuatro cubiertas -una de ellas para el helicóptero que no trajo a Vigo- y acaba en una popa bordeada por una amplia plataforma de teka. En sus casi 16 metros de manga hay de todo para facilitar la travesía más placentera y entretenida, desde yacuzzi exterior a embarcaciones auxiliares que zarpan de los muelles ocultos tras las compuertas de los costados. Como la que abrió ayer para desplegar la pasarela por la que desembarcó el práctico vigués.

Más que por su equipamiento, el Ice figura destacado en todas las publicaciones especializadas del sector por su silencioso navegar. Gracias a incorporar la tecnología más avanzada en eliminación de ruido y vibración resulta muy difícil percatarse de su maniobra de atraque aun estando a un par de metros del buque. Así de refinado es el motor de un megayate que, distintas fuentes expertas, valoran en más de 200 millones de dólares.

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