PATRICIA PEDRIDO | VIGO

El suave rumor de las aguas del río Eifonso se torna más fuerte conforme la senda avanza. El estruendo nos anticipa un hermoso espectáculo natural: la "Fervenza da Bouza Fría". Los cuatro metros de caída del agua ofrecen un bello paisaje que se ha visto reforzado por las lluvias de los últimos días.

El temporal que inundó Vigo la semana pasada dejó tras de sí múltiples daños y costosas reparaciones pero también paisajes inolvidables. Los más de 92 litros por metro cuadrado registrados en la ciudad y alrededores en poco más de dos horas hicieron crecer los ríos espectacularmente, como el Lagares, y sus aguas corrieron furiosas por sus cauces provocando imágenes tan espectaculares como las de la cascada de "A Freixa", en Redondela.

Esas lluvias torrenciales han causado daños en la Senda del río Eifonso, en Bembrive. Pequeños desprendimientos de tierra, árboles caídos y barandillas de madera rotas dificultan el paseo por una de las sendas más hermosas de la ciudad. El bosque atlántico se disfruta en todo su esplendor otoñal en este momento: un suelo poblado de erizos y bellotas desplomados de las centenas de ejemplares de castaño y roble que flanquean el amplio sendero. La espesa vegetación de ribera también ofrece un hermoso manto vegetal de abedules, avellanos, sauces y alisos.

La senda, lineal y de 3 kilómetros de longitud, está salpicada por numerosos elementos etnográficos que atestiguan las formas de vida tradicionales: varios puentes, diversos molinos de agua y hasta un aserradero hidráulico.

Este camino que serpentea al río Eifonso, afluente del Lagares, ofrece renovador paseo para quienes necesiten estirar las piernas, respirar profundo, desconectar de la ciudad y sentir la naturaleza.

Más info en "Planes: La senda del regato Eifonso".