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Entrevista al decano del Colegio de Abogados de Vigo

Gándara: "En Vigo muchas veces tuvimos que pelear por lo obvio"

"Si los obispos, papas y reyes se jubilan, es lógico que también lo hagan los decanos", afirma

Alfonso Álvarez Gándara, ayer, en la calle del Príncipe.

Alfonso Álvarez Gándara, ayer, en la calle del Príncipe. // R. Grobas

Después de 25 años en el cargo, Alfonso Álvarez Gándara, de 75 años de edad, afronta sus últimas semanas como decano del Colegio de Abogados de Vigo. El próximo 19 de diciembre se celebrarán elecciones para conformar la nueva junta de gobierno y ya ha decidido no volver a aspirar a máximo representante de esta entidad. El plazo de presentación de candidaturas ya se ha abierto.

- Tras cinco mandatos como decano de los abogados de Vigo, ¿qué balance realiza?

- En estos últimos 25 años los colegios de abogados se modernizaron considerablemente, y el colegio de Vigo ha estado en la vanguardia de ese modernización. Por un lado con la puesta en funcionamiento de los recursos adecuados, ya que nos hemos convertido en dueños de nuestras sedes, dejando de ser precaristas de la administración pública, aunque éstas nos prestan el goce de ciertos locales que deben estar inmediatos a los juzgados, como las salas de togas. Y desde otro punto de vista más esencial, más profundo, la práctica totalidad, y el colegio de Vigo entre los primeros, nos dotamos de una secretaría técnica letrada. Y a ese acopio de recursos hay que añadir una nueva mentalidad, la de que los colegios profesionales, que son corporaciones de derecho público y reciben un importante haz de competencias delegadas por los poderes públicos, incluso en su vertiente jurídico privada, están antes al servicio de los usuarios que al de los colegiados. Los colegios profesionales tienen más categoría política y social que en el pasado.

- Y después de esta larga etapa, ¿ha sido la edad lo que ha influido primordialmente en su decisión de no volver a optar al cargo?

-Sí. En primer lugar la extensión infrecuente de semejante reiteración de mandatos. Y después mi edad. Si intentase y consiguiese una renovación por otros cinco años, en el mejor de los casos llegaría al final, pero con 80 años. Si los obispos, los papas y los reyes se jubilan, es lógico que también se jubilen los decanos. Y pido perdón por la comparación.

-Como decano ha visto crecer los juzgados, pero lograr ciertas dotaciones, como la Audiencia o el juzgado Mercantil, obligó a una lucha mayor en Vigo por el hecho de que no ser capital provincial...

- A nadie se le oculta que Vigo vive una situación política y administrativa excepcional. Habrá que confiar en que el legislador en el futuro sepa armonizar la principalidad que le corresponde a una ciudad por ser capital de provincia, con las necesidades y potencialidades que determina el ser otra ciudad, en este caso Vigo, que es la más populosa en toda la comunidad. Y sí, muchas veces hubo que pelear por lo obvio: por un instituto anatómico forense a mano, por juzgados de Violencia sobre la Mujer, por un juzgado de Menores que no tenemos, por juzgados de lo Mercantil, por juzgados de lo Penal, por salas de la Audiencia... Aunque hayamos logrado algunas metas, quedan zonas de insatisfacción, en las que las decisiones habrían sido mejorables, como en el número de juzgados mercantiles o de salas de la Audiencia. La comparación entre Vigo y Pontevedra evidencia disfunciones.

- La última lucha, muy reciente, fue la del partido judicial...

- Sí, acabamos de pasar por un amago perfectamente típico vinculado al anteproyecto de Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ) patrocinado por [el exministro] Alberto Ruiz Gallardón. El concepto de tribunales provinciales de instancia que de momento ha desaparecido del escenario de los debates, pero que podría volver, se trató de poner en pie contrariando las necesidades de las poblaciones. Pero la solución no va por ahí. Los paliativos para esta lucha contra la insuficiencia de recursos y el reloj no deben venir por la abolición de partidos judiciales, salvo excepciones, sino por recuperar lo que en nuestro país se llamó justicia comarcal, municipal y de distrito, y que en un momento reciente, estando el poder político en otras manos, parece que se iba a llamar justicia de proximidad.

- Antes de iniciar su último mandato veía "apremiante" la Cidade da Xustiza. Pasaron cinco años y el proyecto aún no es una realidad.

- Existen necesidades de espacio. Pasamos por unas décadas de riqueza presupuestaria en que hubo dinero para todo, y nuestra amarga experiencia es que Xunta y Ayuntamiento no se pusieron de acuerdo sobre el reparto de la carga económica para la Cidade da Xustiza. Parece que en los últimos meses se divisaba la posibilidad de que el Ayuntamiento obtuviese metálico para adquirir los terrenos... Esperemos que eso llegue a buen puerto, pero nos parece que se ha perdido bastante tiempo.

- ¿Cuáles cree que son los principales retos del que le releve al frente del Colegio de Abogados, tanto en el ámbito de los juzgados como de la profesión de la abogacía?

- Los retos principales son los que puso sobre la mesa el ministro que ya ha dimitido. La legislación en torno a la interrupción voluntaria del embarazo es un tema muy sensible para toda la ciudadanía, y por ello también para la abogacía. Y el anteproyecto de la LOPJ constituía una perspectiva muy inquietante. Hoy tenemos la garantía de que estas dos iniciativas no van a entrar en el Parlamento. Luego sigue planeando sobre nosotros un proyecto de Ley de Servicios y Colegios profesionales que nos parece un texto regresivo. También nos preocupa la Ley de Seguridad Ciudadana, que hace tándem con la reforma del Código Penal. Y luego está la Ley de Tasas, que supuso un verdadero impacto negativo. Estaremos atentos a lo que pueda proyectar una persona en la que en principio tenemos confianza, porque la abogacía lo conoce, que es Rafael Catalá, el nuevo ministro. Prometió hacer una verdadera rectificación, y creo que ésta no puede limitarse a una pequeña rebaja, porque a estas alturas sonaría irónico. Supongo que se trata de una dulcificación mucho más considerable.

"A mi sucesor le aconsejo firmeza, paciencia y no perder las formas"

  • - Todo apunta a que al menos una parte de los miembros de su actual junta de gobierno presentará una candidatura de continuidad, ¿le gustaría que su actual equipo siguiese con el proyecto?, ¿se perfila ya algún candidato a decano?- Espero que de una manera u otra el equipo de relevo conserve los objetivos y el estilo de actuación de la junta que va a cesar. Por otra parte no seré yo el que ponga obstáculos para que se presenten candidaturas sin relación con el pasado. Todos los colegiados tienen derecho a presentarse por lo de pronto al decanato. Y a su pregunta del nuevo decano, no me corresponde tratar de adivinar quién se presentará. Otra cosa es que cuando conozca candidaturas, yo vaya a usar por lo menos mi voto.- Su experiencia lo avala, ¿consejos para su sucesor?- Le diría que tenga paciencia, firmeza y que procure no perder nunca las formas, que creo que fue la tónica de la junta de gobierno durante las últimas décadas.- ¿Qué ha representado el cargo en su dilatada vida profesional?- El decanato, y el Consejo General de la Abogacía, supuso una parte muy interesante de mi vida profesional. Y al despedirme, agradezco a mis compañeros haberme dado tan largamente su confianza. Es un honor.

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