De los cincuenta graduados de la última promoción de la Escuela de Enfermería del Meixoeiro, solo uno ha encontrado empleo en España. Ni el Sergas ni las clínicas privadas tienen trabajo para ellos. Ante esta situación, los recién titulados ponen su punto de mira en el extranjero, que los recibe con los brazos abiertos por su formación y buena disposición. Un grupo de nueve enfermeras del centro vigués parten en febrero a Inglaterra, donde han sido seleccionadas para trabajar en el sistema público de salud. Son el 13% de los seleccionados en todo el país y la escuela se muestra "muy orgullosa de ellas". "Es un reconocimiento de que somos mejores y también un estímulo para los que empiezan aquí", sostiene Anthony John Rostron, su profesor de inglés técnico y coordinador de movilidad estudiantil. Si la experiencia se confirma positiva, se proponen establecer un convenio con la agencia de contratación sanitaria Kate Cowhig.

"Como siempre hay enfermos, siempre va a haber trabajo", pensaban estas nueve chicas de 22 años cuando, en 2009, iniciaron sus estudios. En segundo curso, cuentan, empezaron a percibir que iban a tener problemas y, en cuarto, ya tenían claro que el inicio de su carrera laboral estaba más allá de las fronteras. De hecho, algunas se inscribieron en alemán y, finalmente, el país germano es el destino de cinco de sus compañeras de promoción. Destacan que ni siquiera el año sin graduación que supuso la adaptación al Plan Bolonia -pasaron de tres a cuatro cursos- sirvió para dar tiempo a que se crearan vacantes para ellas. Solo uno de los titulados en junio ha conseguido trabajo en España, y es en la privada. Tampoco pueden optar a especializarse porque hay 961 plazas para 15.000 aspirantes.

Ellas han triunfado en la convocatoria que la agencia Kate Cowhig -con 23 años de experiencia en colocación en el campo de la sanidad- ha realizado este año en España para el sistema público inglés. "La formación de los enfermeros españoles tiene muy buena reputación por sus amplias prácticas que, además, abarcan todos los campos", explica una de las seleccionadoras, Paula Davey. Tampoco se les ha pasado desapercibido el alto porcentaje de profesionales que no encuentran empleo por la crisis. Los gallegos suponen un tercio de los 72 escogidos. ¿Por qué? "A diferencia de otras comunidades, no tienen ningún miedo a salir fuera y han demostrado ser muy organizadas y responsables con cualquier cosa que se les solicitó", describe Davey. Su profesor de inglés y su principal apoyo en este proceso, Anthony John Rostron, destaca también el carácter de los gallegos, que tratan con más "cercanía" a los enfermos.

Tuvieron que superar un examen escrito y entre 30 y 40 minutos de preguntas orales en inglés. Las clases de idioma técnico que recibieron de Rostron las ha preparado también en "mundología": cómo superar las pruebas de acceso, un repaso a las matemáticas... "La escuela ha mejorado con él", aseguran sus alumnas. Rostron aspira a firmar un convenio con la agencia de colocación si la experiencia se confirma exitosa. "Ahora son un 20% de su promoción las que se van a Inglaterra, pero el porcentaje va a incrementarse en los próximos años, porque aquí no salen plazas y vamos a prepararlos para el extranjero", avanza.

Sus ciudades de destino son Leicester, Slough y Ascot. El contrato que han firmado es indefinido. "Ya que nos van a formar, no quieren que nos vayamos, no como aquí", destacan con sorna. Aunque dejan la puerta abierta a quedarse allí, van con la intención de volver. De hecho, lo que más valoran del empleo es que les puntúa para lograr una plaza en el Sergas. "Los ingleses prefieren trabajar en la privada por los sueldos; mejor para nosotras, que queremos los puntos", señalan y agregan: "Aquí no te llaman porque no tienes puntos y no tienes puntos porque no te llaman. ¿Cómo no nos vamos a marchar?".