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A Cañiza revive para los conductores

Algunos comerciantes logran más ventas y otros se ven perjudicados por el desvío

Los vehículos atraviesan el centro urbano por la N-120.  // Anxo Gutiérrez

Los vehículos atraviesan el centro urbano por la N-120. // Anxo Gutiérrez

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VERÓNICA PALLEIRO - A CAÑIZA

Las obras del túnel de O Folgoso en la autovía A-52 obligan a los vehículos a desviarse por el centro urbano de A Cañiza desde el pasado 15 de enero, y así seguirá siendo durante dos meses más que durarán los trabajos.

El incremento de tráfico rodado en el casco urbano conlleva opiniones enfrentadas entre los comerciantes, hosteleros y vecinos de la localidad.

Los hosteleros con negocios a pie de la N-120 aseguran haber notado un incremento moderado en sus ventas. "Nosotros vemos que los coches paraban más durante el último corte por las obras del otro túnel, porque era otra época del año e invitaba más a detenerse", explica Natalia Sendín, del restaurante O pincho da Avoa, y añade que "como apenas hay aparcamiento en esta carretera, muchos desisten".

Si por algo es referente A Cañiza es por su jamón y sus bocadillos, un motivo que tradicionalmente invitaba a parar a los conductores. El gerente de la Jamonería Piri-Piri, en plena N-120, Manuel Sampaio, afirma que "algo más puede que paren, sobre todo por bocadillos, más que para quedarse a comer".

En el lado opuesto está el propietario del restaurante Os do Resero, ubicado justo al lado de la salida de la autovía. "A nosotros nos afecta muchísimo el corte de la autovía. Aquí tenemos doce personas trabajando y para evitar despidos mientras duren las obras del túnel, los empleados han preferido una reducción de salarios", comenta Manuel Sendín. Este hostelero puede entender que a otros restauradores les beneficie el desvío, sin embargo, él considera que "en el estado en el que está el asfalto en la N-120, con las líneas sin pintar y la presencia de caballos sueltos, entiendo que es un peligro", afirma.

Al escaparate de Confecciones Andrés, también en la N-120 de A Cañiza, se quedan viendo algunos conductores cuando hay retención y si van con tiempo deciden parar. "Sí, noto que entra más gente en el comercio que no es del pueblo para preguntar por alguna prenda del escaparate. De todos modos, aunque las ventas no aumenten demasiado, que el tráfico pase por el centro sirve para que mucha gente sepa dónde queda A Cañiza y que tiene vida, porque con la autovía nunca nos visitarían", apunta la comerciante, Patricia Alonso.

Entre 15.000 y 20.000 vehículos circulan a diario por el centro de A Cañiza. Por este motivo, la Dirección General de Tráfico ha instalado un radar a la entrada de la localidad para controlar que los conductores circulen a 50 kilómetros por hora, especialmente, teniendo en cuenta que por esta carretera caminan a diario escolares del municipio.

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