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"¿Dónde está el líquido de frenos?"

Medio centenar de alumnos estrenan la nueva prueba práctica para lograr el carné de conducir, que incluye la revisión del coche; otros 22 debutaron con el ejercicio teórico

Un alumno revisa el nivel de aceite del coche durante el examen práctico, ayer, en Navia. // FOTOS: J. de Arcos

Un alumno revisa el nivel de aceite del coche durante el examen práctico, ayer, en Navia. // FOTOS: J. de Arcos

CARLOS PREGO

Unos minutos antes de sentarse al volante de su coche Daniel Jablonski comprueba la presión de los neumáticos. Abre con paciencia el capó y mide el nivel de aceite; también el del refrigerador. Cuando al fin meta la primera habrá echado incluso un vistazo al líquido del limpiaparabrisas. No se va de viaje. Tampoco es cosa de la ITV. Daniel se esmera en confirmar el estado de su vehículo porque -al igual que otros 50 aspirantes a conductores en Vigo- es uno de los alumnos que ayer estrenaron el nuevo examen práctico de la Dirección General de Tráfico (DGT).

La prueba "enriquece y completa" -en palabras de los expertos- la que ya existía. El futuro piloto debe demostrar que conoce su vehículo; además el ejercicio, de 25 minutos, tendrá una primera parte -de 10- durante la que el estudiante circulará sin indicaciones. Por último el examen consumirá todo su tiempo aunque el alumno ya esté suspendido. Hasta ahora las pruebas finalizaban tras alcanzarse el tope máximo de errores.

A la espera de testar sus efectos, los "añadidos" gozan ya del aprobado de los monitores. "Van a influir de forma considerable en los conocimientos del alumno"-explica Anxo Alfonso Bastos, presidente de la Asociación Provincial de Autoescuelas- "hay cuestiones, como las comprobaciones previas al viaje, que muchos sabían solo de forma teórica y a las que ahora se prestará más atención; antes se daba la circunstancia de que pinchaban una rueda o veían salir humo del capó y no sabían cómo actuar". Antonio Bugallo -dueño de la cadena de autoescuelas Faro y ex presidente del colectivo- apunta que la prueba ayudará también "a que se conozca la documentación del vehículo. Muchos no saben dónde se guarda ni cómo actuar cuando se la piden".

Los 10 minutos de conducción libre que se añaden al ejercicio también dejan buenas sensaciones entre los profesores. "Aquí ya se hacía de forma experimental"-lanza Bugallo- "buscamos que el alumno se sepa manejar y, de paso, empiece la práctica de una forma más distendida". "El examen es ahora más razonable, no más difícil", zanja. Bastos va más allá y recuerda que, al conducir sin las indicaciones del examinador, el ejercicio se asemeja a lo que el piloto "se va a encontrar después en la carretera". En su opinión la DGT acierta al incluir dos nuevos matices: valorar una "conducción eficiente, sin agresividad, capaz de aprovechar al máximo los recursos y reducir la contaminación"; y consumir, como regla general, los 25 minutos íntegros de la prueba.

Con buenos ojos ven también las modificaciones en la prueba teórica, que ayer comprobaron de primera mano 22 estudiantes en la ciudad. La batería de posibles preguntas se dispara de 800 a 15.500 e incluso "se modificarán diariamente" para que -apuntan desde la DGT- cada test sea "diferente". Las cuestiones se redactarán además "con un lenguaje más sencillo y fácil de comprender". "Está bien porque hasta ahora no era difícil memorizar las preguntas y lo importante es que el alumno interiorice los conceptos, no que los tenga chapados", señala Bugallo. "Hay que conocer los porqués"-concuerda Bastos- "el futuro conductor debe salir formado e informado; que comprenda que una infracción debe evitarse, no por la sanción, sino por los peligros que conlleva". A lo largo de 2013 se prevé que los test se informaticen.

La opinión entre los alumnos no es tan unánime. Cristian Pérez -que ayer logró hacerse con el permiso B tras superar la prueba en Navia- valora que durante los primeros 10 minutos se circule con libertad. "Te tranquilizas... Además está en tu mano escoger aquellas zonas que sabes que resultan más sencillas", confiesa. A su lado Manuel Gómez -también de O Porriño- recuerda que "está bien que te obliguen a conocer el coche; hay gente no sabe ni cambiar la rueda y eso no puede ser". Menos optimista se reconocía Tono Bujones, "nervioso" porque "tener que pensar por dónde vas a meterte hace que te rompas aún más la cabeza". Una sensación similar comparten Daniel Jablonski y Abraham González, aunque matizan que "ya veníamos preparados". "Durante los últimos días lo repasamos todo y sabemos cómo actuar", coinciden. A pocos metros Noelia Míguez, recién examinada, comparte que "me hicieron medir la presión de las ruedas". "Eso no es difícil, lo malo son los nervios", zanja.

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