Nueve meses de prisión. Ésta es la condena impuesta por la titular del Juzgado de lo Penal número 1 de Vigo al patrón de Nigrán que acosó con su embarcación a un joven vigués que estaba practicando pesca submarina cerca de la playa de Patos, en Panxón, un hostigamiento que llevó a cabo con la intención de "atemorizarlo" para que se fuese de esa zona. La juez considera a J.A.F.A. autor de un delito de coacciones y, además de la pena de cárcel, establece que indemnice a la víctima con 514 euros por las lesiones que le causó y por el material de submarinismo que le arrebató al arrastrarlo con el barco.

Ocurrió el mediodía del 16 de mayo de 2011. El joven buceador, Marcos Costas, había ido ese día a la playa de Patos acompañado por sus padres, su novia y otros familiares. Una vez allí, decidió sumergirse en el mar para practicar su afición. Aunque el condenado negó en el juicio la autoría de los hechos, la magistrada no se cree su versión. Así, en la sentencia se recogen como hechos probados que el patrón se encontraba con su embarcación en la zona, en compañía de otras dos personas no identificadas, y se acercó a Marcos "con intención de atemorizarlo y para impedirle el ejercicio de la práctica submarina". El fallo concreta que el marinero, tras decirle que no podía pescar allí, lo amenazó de muerte y lo insultó. Fue más allá, ya que a continuación procedió a engancharlo con un bichero por la boya que el chico tenía asida con una cuerda a la mano en la que también agarraba el fusil. En estas condiciones, procedió a arrancar el barco y arrastró al submarinista hasta que éste pudo soltarse.

Pero el hostigamiento continuó. Tal y como relató el joven en la vista y como ha considerado probado la juez, el patrón se dirigió de nuevo al chico y dio varias vueltas con su barco a su alrededor. Marcos tuvo que sumergirse en el agua para evitar que la embarcación le pasase por encima. Finalmente, el vigués pudo ponerse a salvo en unas rocas y la lancha se fue del lugar, arrastrando con ella todo el aparataje de pesca del perjudicado, entre el que se encontraba el fusil, una varilla para enganchar peces y una linterna. Una material que el chico nunca recuperó y que días más tarde él mismo pudo ver en la cubierta de la embarcación que lo acosó, en el puerto de Panxón.

Debido a estos hechos, la víctima, que practica pesca submarina desde hace cuatro años, sufrió estrés postraumático. "Pasé miedo", confesaba el día del juicio. La magistrada hace hincapié en la resolución en "la gravedad de la conducta" del acusado, entre otras razones porque usó una embarcación para hostigar a un "submarinista indefenso" y porque persistió en el tiempo en su "comportamiento coactivo". La sentencia no es firme y cabe recurso ante la Audiencia Provincial.