A comienzos de la década de 1920, las necesidades de línea de atraque en O Berbés para los buques de pesca era apremiantes, por lo que el ingeniero director Eduardo Cabello confeccionó un proyecto de muelle de madera sobre pilotaje a lo largo del muro de ribera de la avenida de Cánovas del Castillo, frente a la lonja del pescado. En su libro El Puerto de Vigo, síntesis histórica, el arquitecto Jaime Garrido señala que se recurrió a la madera dado el carácter urgente y provisional de la obra, en tanto no se ejecutasen las ampliaciones definitivas, donde el puerto ya se incrementaba convenientemente debido al aumento tan acelerado de la pesca y su industria.

Como entonces los vapores de pesca tenían entre una eslora entre 20 y 25 metros y un calado aproximado de dos, se construyó una línea de atraque de 138 metros en dos alineaciones que permitían el atraque simultáneo de cinco o seis vapores para la descarga de pescado.

El carácter de provisionalidad de este muelle quedó patente con las obras de reparación necesarias que tuvieron que llevarse a cabo en 1933, seis años después de su construcción, pero poco más estuvo en uso pues a finales de los treinta comenzaron a funcionar las nuevas dársenas.

El artífice principal del Puerto de Vigo, Eduardo Cabello fue autor y director de las obras del Berbés hasta abril de 1932, continuando en su lugar su sucesor, Manuel Espárrago.

Revisiones y prórrogas

Por revisión de costes y otros detalles, se llevaron a cabo tres reformados del proyecto, en 1933, 1934 y 1940. Por todo ello fue necesario ir solicitando prórrogas, por lo que unas obras que deberían estar terminadas en 1933, no se concluyeron hasta 1936 las tres primeras dársenas y 1952 la totalidad de la cuarta.

Tres de las cuatro dársenas se dedican exclusivamente a actividades pesqueras. En ellas se descargan los productos de la pesca, se realizan las subastas, se envasa y se acondiciona el pescado para la exportación e industrialización.

La dársena número 4, la más próxima al barrio de pescadores, está destinada a la descarga de pesca de bajura, con embarcaciones pequeñas y con muy poco tiempo para las tareas de desembarco.

O Berbés hoy

El puerto pesquero, primero del mundo en pescado destinado al consumo humano, con 84.264 toneladas de fresco y 689.711 de congelado y la previsión de que se llegará a las 800.000 toneladas el 31 de diciembre, tiene en la actualidad una superficie terrestre de 236.953 m² y en ella se incluyen las ya citadas cuatro dársenas, de descarga, avituallamiento y estancia, el puerto pesquero propiamente dicho, una zona de viveros y otra de frigoríficos. Y cuatro Lonjas: la lonja de altura, la lonja de bajura y grandes peces, la lonja del litoral y la lonja de mariscos.

La actividad pesquera abarca las operaciones de descarga, manipulación y subasta de pesca fresca, así como las actividades de mayoristas de pescado, exportadores, subastadores, compradores, armadores, transportistas y demás agentes portuarios relacionados con la pesca fresca.