Llegaron con dudas y salieron convencidos. En la asamblea celebrada ayer, los comerciantes del mercado del Berbés mostraron su apoyo al proyecto de reforma de la plaza de abastos, que el Gobierno local aprobó ayer y cuya obra pretende contratar antes de que finalice el año. Esperan que la introducción de negocios de hostelería y la adecuación de espacios para el desarrollo de actividades lúdicas relacionadas con la gastronomía mejore el atractivo del mercado y propicie su revitalización. Sus mayores temores giraban entorno a la financiación de la obra y a los retrasos que pudieran derivarse si hubiera problemas. Sin embargo, todos ellos se disiparon tras recibir garantías sobre el compromiso del Concello. La inversión asciende a 2,2 millones, de los que 400.000 euros ya figuran en el Presupuesto de 2012. En los próximos dos ejercicios se consignará el resto.

"Estamos confiados y contentos con la idea de lo que quieren hacer", asegura Maite Vázquez presidenta de los vendedores de la plaza y añade: "Si le va a dar empuje, adelante". La venta de alimentos perecederos seguirá siendo la actividad principal del mercado, que se tratará de potenciar con la incorporación de establecimientos de restauración y zonas de ocio. La facturación del mercado de la ribera ha descendido de forma notable en los últimos años y su clientela se limita, casi en exclusiva, a restaurantes. Esta reforma integral pretende mejorar su atractivo para recuperar al pequeño cliente, además de poner el punto de mira en el turista.

Aunque señala que todavía tienen que ver y dar su visto bueno al proyecto de distribución de los puestos, Maite Vázquez aplaude la renovación de las instalaciones para poder ofrecer "un mejor servicio a los clientes". La obra afecta a todo el edificio, de tres plantas. El primer piso, que actualmente acoge los negocios, se renovará en su totalidad con la creación de 34 puestos. Una de las novedades que más ha gustado a los placeros es la verja con la que podrán cerrar cada uno de los establecimientos y que les permitirá fijar el horario de apertura que deseen. "El mercado estará abierto todo el día para que lo recorra la gente y, quien quiera, podrá abrir por las tardes [ahora lo hacen solo por la mañana]", explica Vázquez.

Todavía no se conoce el destino concreto para los locales que se habilitarán en la segunda planta, pero se dará preferencia a las tiendas relacionadas con la alimentación y la hostelería. "Dependerá de las ofertas que recibamos", sostiene el gerente del mercado, Anxo Méndez. Además, este nivel contará con una sala polivalente de 141 metros cuadrados para la organización de actividades complementarias. "En este espacio nos gustaría hacer exposiciones, cursos de cocina o de nutrición, catas o jornadas micológicas, entre otras cosas", describe. La gestión de esta oferta de ocio, como la del resto de la plaza, correrá a cargo de la asociación de comerciantes de O Berbés.

Una de las actuaciones más llamativas será la transformación del último piso en una terraza con mirador. "Con las vistas que hay desde allí, seguro que estarán muy codiciados los locales que allí se habiliten para restaurantes o bares", vaticina la presidenta de la Asociación de Comerciantes del Casco Vello, Itos Domínguez, que se muestra "encantada" con el arranque del proyecto. "Llevamos unos cuantos años esperando y es una gran noticia porque el edificio ya estaba obsoleto y se va a revitalizar con su apertura al mar".

El Concello prevé que los trabajos, con un plazo de ejecución de 18 meses, arranquen en enero. "No dejaremos de vender ni un solo día", garantiza el gerente. En la fase inicial, la treintena de puestos existentes se trasladarán a la planta baja, que actualmente utilizan como aparcamiento (18 estacionamientos). En este nivel se plantea la posibilidad de instalar un supermercado. Méndez explica que los operadores de estas superficies, por el momento, no se han mostrado interesados ante la escasa población del entorno, pero espera que tras la actuación la situación cambie. Para la Asociación de Vecinos del Casco Vello esta sería una gran noticia. "La gente de la zona tiene que desplazarse a Torrecedeira para ir a un supermercado y, luego, hay problemas para el reparto de la compra porque el tráfico está restringido", argumenta su presidente, Cándido Pérez. Desde este colectivo también aplauden la aprobación de la reforma: "Permite que sea un barrio más completo y más cómodo para sus residentes. Además, cualquier medida que provoque un mayor flujo de visitantes, será bienvenida".