28 de agosto de 2012
28.08.2012
Fue noticia en 1912

Concepción Arenal en Pereiró

El 28 de agosto de 1912, sus restos mortales fueron trasladados del clausurado cementerio de Picacho a la nueva necrópolis

28.08.2012 | 10:46

El traslado de los restos mortales de Concepción Arenal, fallecida en Vigo en 1894, del cementerio de Picacho a la nueva necrópolis de Pereiró el 28 de agosto de 1912, constituyó un sentido homenaje de la ciudad a la insigne escritora, "honra de Galicia y gloria de España". El cortejo que partió de la calle Pi y Margall esquina con Llorente, estaba presidido por la Corporación Municipal, con maceros y pendón y el hijo de la escritora, Fernando García Arenal, ingeniero del Puerto. El féretro fue depositado en el monumento levantado por el Ayuntamiento, obra de Manuel Gómez Román.

El miércoles 28 de agosto de 1912, hace hoy cien años, FARO publicaba un bando del alcalde, Joaquín Martínez, donde se comunicaba a los vigueses que "a las seis de la tarde serán trasladados los restos de doña Concepción Arenal, desde el cementerio de Picacho, en que se hallan, al panteón que le construyó la ciudad de Vigo en la nueva necrópolis de Pereiró. Al participaros la celebración de este acto, os ruego tributéis un recuerdo a la insigne escritora, honra de Galicia y gloria de España, asistiendo al acto de traslación desde la calle de Llorente".
Para ello y desde primeras horas de la tarde, se dio cita numeroso público en el ya clausurado cementerio de Picacho para asistir al levantamiento de la caja que contenía los restos mortales de Concepción Arenal, fallecida en Vigo el 4 de febrero de 1893.
Dice la crónica que pese al tiempo transcurrido la caja no presentaba deterioro alguno, "solo estaba oxidada en parte, por lo que se ha pintado de negro y dorado. Dentro de esta caja metálica, hay otra de zinc donde fue metido el cadáver embalsamado. Al féretro rodeaban cuatro hachas encendidas y numerosas plantas. Sobre la caja había una pequeña corona de flores naturales que allí habían llevado las nietas de la ilustre señora. El clero de San Francisco, presidido por el párroco, llegó al cementerio poco antes de las seis y entonó un responso".
"En la calle de Pi y Margall, esquina a la de Llorente se organizó la comitiva. Pocos momentos después de llegar el Ayuntamiento en Corporación, con maceros y pendón de la ciudad, a la calle Pi y Margall, fue llevado el féretro en hombros desde el viejo cementerio hasta la carroza fúnebre. Luego se puso en marcha la comitiva que iba encabezada por la Banda de música municipal".
Con las autoridades presidía el duelo el hijo de la fallecida e ingeniero del Puerto, Fernando García Arenal. Una amplia representación de entidades y organismos formó parte del cortejo que cerraba una sección de la Guardia municipal al mando del subjefe Lucio. Un landó municipal trasladaba una monumental corona de flores naturales, con cintas con los colores de la matricula de Vigo, dedicada por el Ayuntamiento, y otra corona de porcelana, enviada por la Escuela de Artes y Oficios. Numeroso público desde la aceras presenció el paso del cortejo que se despidió en Peniche tras el rezo de un responso.


Ya en Pereiró, el féretro fue bajado de la carroza y conducido en hombros, hasta el panteón. La banda municipal tocó en aquel momento una marcha fúnebre. Cerca del anochecer finalizó el acto.
"El monumento donde fueron depositados los restos de Concepción Arenal es obra del concejal vigués señor Gómez Román. En el medallón central aparece el busto hecho en bronce de la pensadora. El conjunto "es de buen efecto artístico y adecuado. Su autor fue muy felicitado. Loas materiales empleados y los trabajos de construcción supusieron un coste de 18.000 pesetas, que pagó el Ayuntamiento".
Concepción Arenal
Nació en Ferrol. Siendo todavía niña quedó huérfana de padre, por lo que con su madre se traslada a Madrid. Después de la muerte de su madre, en 1842, Concepción, para poder asistir a la Universidad Complutense, y tomar clases en la Facultad de Derecho, se vestía de hombre. Durante su carrera conoció al que luego sería su marido, Fernando García Carrasco, abogado, periodista y liberal. La pareja tuvo varios hijos, pero, excepto uno, mueren a temprana edad.
En 1857, Fernando García muere, y Concepción Arenal decide trasladarse a Oviedo. Sobrepasados los setenta años, decidió cambiar su residencia en compañía de su único hijo, Fernando, a Vigo, en donde falleció a los setenta y tres años. Escribió mucho, en particular sobre temas judiciales y sociales.

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