Siete meses de prisión. Es la pena que pide el fiscal para una madre al acusarla de incumplir el régimen de visitas establecido judicialmente para su exmarido con respecto a la hija de ambos, en la actualidad de 10 años. Este exmatrimonio lleva desde que se separó en 2003 litigando por vía civil y penal y desde el pasado año la custodia de la niña la tiene el padre, decisión que la juez adoptó para normalizar la relación de la pequeña con su progenitor y alejarla de la influencia materna. En el juicio de ayer se desveló que la mujer escondió en ocasiones una grabadora entre la ropa de su hija –otras veces al parecer la llevaba ella– cuando ésta iba al punto de encuentro Aloumiño para reunirse con su padre o en las sesiones con un psicólogo de la Universidad de Santiago en el marco de un programa de arbitraje en el que se trató sin éxito de normalizar las visitas. Este último profesional señaló que desconocía que lo grababan y que, si es así, mostraba "su indignación" instando al juzgado "a actuar". La mujer alegó que usó la grabadora por "proteger" a su hija: "Tenía miedo, dudaba de todo el mundo".

El fiscal acusa a R.Q.A. de delito de desobediencia con la aplicación de la atenuante del trastorno obsesivo que le fue diagnosticado a esta mujer. Solicita siete meses de prisión. La acusación particular eleva su petición a un año y medio.

Los hechos juzgados ayer ocurrieron cuando la madre tenía la custodia de la pequeña. La Fiscalía sostiene que trató de impedir de forma constante que el padre viese a su hija. Y se refirió por ejemplo a que la mujer llegó a presentar "múltiples" denuncias de abusos sexuales del padre a la menor "en casi todos los juzgados de Instrucción de Vigo" –todos los casos fueron archivados– y que esto y las demás trabas que ponía para las visitas provocó que al final "le retiraran la custodia". El fiscal considera que "mediatizó" a la menor en contra de su padre y señala que la "obsesión" fue tal que intentó valerse de "grabaciones de voz" usando grabadoras en las visitas al punto de encuentro o durante las exploraciones que pediatras o forenses realizaban a la menor.

La acusación particular ahondó en que cosía el aparato "entre la ropa de la niña" y que esta lo sabía. Al respecto, la responsable del punto de encuentro describió como en una ocasión la menor les hizo un gesto con un dedo en la boca en señal de silencio durante una conversación y le vieron "una cosa cuadrada" entre su ropa. En el juicio también se señaló que un hermano de la mujer hizo grabaciones de vídeo –él lo niega– o que la acusada realizó fotos desde la calle cuando el padre fue en una ocasión a buscar a la pequeña.