Vuelos de bajo precio pero de alto coste
Si Ryanair decidiese abandonar Lavacolla, como acaba de hacer en Reus, la terminal perdería la mitad de sus viajeros
alberto blanco
Las compañías de bajo coste revolucionan el sector aeroportuario. Aterrizan en los aeropuertos al amparo de las subvenciones públicas, minan al resto de aerolíneas con su agresiva política de precios obligándolas incluso a retirarse, y cuando logran hacerse dueñas y señoras del mercado utilizan su posición hegemónica para exigir más dinero al Gobierno de turno bajo amenaza de marcharse. Si éste accede a seguir pagando el contrato de patrocinio publicitario –eufemismo bajo el que se esconden ayudas económicas directas– se queda; si no, como acaba de ocurrir con el abandono de Ryanair en Reus tras la negativa de la Generalitat de Cataluña a aceptar las exigencias económicas de la empresa, cogen las maletas y se buscan a otro pagador. Detrás dejan un aeropuerto huérfano de viajeros que antes habían engordado generando "una demanda artificial" –como definió la Comisión Nacional de la Competencia en su último informe– gracias a los fondos del erario público.
Todas las terminales en las que operan estas aerolíneas se convierten en rehenes. Lavacolla, también. Ryanair entró en la terminal compostelana en 2005. Desde entonces, ningún Gobierno autonómico dejó de pagarle. El Ejecutivo de Alberto Núñez Feijóo vaciló con hacerlo a finales del año pasado. La demora en su respuesta –la Xunta quería tratar la prórroga del convenio dentro del Comité de Rutas de Galicia– fue argumento suficiente para que la compañía irlandesa le echara un pulso. Amenazó con retirar sus tres enlaces internacionales (Londres, Fránfort y Roma) y cumplió. Santiago se quedó sin ninguna ruta internacional en los tres primeros meses de 2011. Su estrategia negociadora –o me pagas o me voy– le dio frutos. El Ejecutivo gallego rubricó un convenio plurianual hasta 2013 por el que le abonará en torno a 2,5 millones de euros. "Fue por condición ineludible de la aerolínea", justificaron fuentes oficiales del Gobierno gallego.
De esta forma Lavacolla evitó un descalabro similar al de Reus, donde el 80% de los viajeros eran de Ryanair; o al de Girona, terminal en la que la aerolínea movía 4,6 millones de viajeros anuales y donde recortó sus rutas a la mitad ante la a falta de acuerdo con el Gobierno catalán. La Xunta consiguió esquivar al menos hasta 2013 un conflicto similar en Lavacolla.
Ryanair movió hasta septiembre 877.462 pasajeros, lo que representa un 45% del total. Un hipotético abandono de la polémica aerolínea irlandesa en Santiago provocaría que la terminal se quedara con la mitad de los dos millones de viajeros que mueve anualmente. La compañía opera, además de a Londres, Fráncfort y Milán, otros destinos nacionales como Madrid, Barcelona, Valencia, Alicante, Tenerife, Gran Canaria y Lanzarote en competencia directa con Peinador y Alvedro, lo que provocó una caída del pasaje en estas rutas tanto en Vigo como en A Coruña. Si bien, oficialmente dichos enlaces no están sujetos a los contratos de patrocinio. Sin embargo, tampoco lo estaban otros que Ryanair canceló en otras terminales cuando cesaron las ayudas.
La dependencia del aeropuerto de Santiago de las líneas low cost va más allá de Ryanair. De los 1.915.613 viajeros que utilizaron Lavacolla hasta septiembre de este año, 1.183.767 (61,7%) lo hicieron en alguna compañía de bajo coste. Además de la irlandesa, también operan en Lavacolla Vueling, Air Berlín, Aer Lingus e Easyjet.
Peinador es la terminal gallega en la que menos influencia tienen este tipo de compañías. De los 762.591 pasajeros que movió en los nueve primeros meses del año, solo 92.801 (12,1%) lo hicieron en bajo coste. Solo Vueling opera en Vigo a Barcelona y, en verano, a Londres. Esta misma aerolínea es también la única low cost en Alvedro, donde representa el 29,1% de los 785.032 pasajeros transportados de enero a septiembre.
- Cancelado el transporte de ría de primera hora entre Vigo y Moaña
- El geriátrico privado rechaza asumir el ingreso del presunto homicida de Lavadores: «Es un riesgo en la convivencia del centro»
- Muere un ciclista cuando circulaba por la carretera A Madalena-Herbello, en Cangas
- Comparece en el juzgado el médico denunciado por agresión sexual en Vilagarcía
- Un vecino de Darbo de 44 años muere mientras practicaba ciclismo en Aldán
- La pesca también tiene capitanas
- Los «expulsados» de Vigo por el precio de la vivienda: «Viví en una oficina dos meses»
- Natura sortea el oso que vigiló sus tiendas durante treinta años