26 de junio de 2011
26.06.2011
VIDAS DE CALLE José Bar Bóo

El más internacional de los arquitectos vigueses

Los proyectos y obras de José Bar Bóo figuran en numerosas revistas y publicaciones de arquitectura españolas y extranjeras

26.06.2011 | 02:13
Macamen Blanco, con uno de sus hijos, su esposa y uno de sus nietos ante la placa de la calle. / A. Irago

Es, para muchos expertos, el más internacional de los arquitectos vigueses y su obra figura en revistas y publicaciones de arquitectura nacionales y extranjeras. Bar Bóo fue siempre muy fiel a sus principios. "Cuando otros arquitectos trabajaban a esgalla, nunca hizo nada que no le atrajera". Perfeccionista, cuidaba hasta el más mínimo detalle en sus proyectos. Su viuda, Macamen Blanco, le define como un hombre muy generoso, inteligente, ingenuo buena persona, le interesaba mucho la estética y la ecología... Cree que no fue suficientemente valorado, "pero fue el mejor".

Los proyectos y obras de José Bar Bóo (1923-1994) figuran recogidos en numerosas revistas y publicaciones de arquitectura nacionales y extranjeras y el edificio de viviendas que proyectó en la calle Marqués de Valladares, donde estuvo durante años la sede del Colegio de Arquitectos, "es uno de los inmuebles más importantes de este país, estudiado por gran cantidad de profesionales", y, por ello, figura en el Docomomo, catálogo que recoge las edificaciones más representativas de la arquitectura moderna.
Bar Bóo nació en Vigo, cursó estudios en la Escuela de Arquitectura de Madrid, donde obtuvo el título en 1957 "e inició su trayectoria profesional en una línea de estricta fidelidad lenguaje clásico racionalista, logrando proyectos de gran calidad y pureza", como el ya citado edificio de Marqués de Valladares, "su primera obra en cuanto se tituló pero en la que llevaba mucho tiempo trabajando".
Fue en Madrid donde conoció a Macamen Blanco, su esposa y madre de sus tres hijos, Pepe, arquitecto como él, Oscar, veterinario y Alfonso, biólogo. "Él estaba en el Colegio Mayor Nebrija y yo en el Fortuny", recuerda Macamen. "Nos conocimos y la verdad es que vine a Vigo un poco engañada, pero la ciudad me encantó... Aunque justo es reconocer que me gustó más de lo que me gusta", matiza
"El nuestro fue un matrimonio afortunado y él muy feliz. Era un hombre muy generoso, inteligente, ingenuo, buena persona, le interesaba mucho la estética y la ecología... Era un exquisito", retrata.
"Fue, con las limitaciones de la época, muy feminista y nunca se opuso a que yo trabajara", añade Macamen, farmacéutica del Hospital Xeral destinada en el ambulatorio de Coia. "Siempre tuve su apoyo en mi militancia feminista", aclara.
Recuerda que Pepe Bar era "muy abierto, moderno, y muy fiel a sí mismo y a sus principios. Cuando regresó al acabar la carrera, aquí no existía la arquitectura moderna y vino dispuesto a hacer aquello que le interesara, lo que le resultara atractivo. Nunca hizo nada que no le atrajera y antes de decidirse a llevar adelante un proyecto mantenía largas conversaciones con quien se lo encargaba. Y si no le convencía, no dudaba en aconsejarle a otros compañeros".
Perfeccionista, "le gustaba todo bien hecho y bien cuidado. En los proyectos controlaba hasta el más mínimo detalle y diseñó también mobiliario para las casas que proyectaba.
¿Su obra favorita?... Macamen Blanco no lo duda y cree que es la iglesia de Nosa Señora das Neves, en Teis, "que es impresionante y una pena que tenga el entorno tan abandonado". Y a la lista suma "muchas viviendas unifamiliares y el Palacio de Justicia de A Coruña, "que rompe con el concepto de la Justicia opaca. Está todo a la vista y accesible, y con el simbolismo de esa columna..."
Cuando falleció, el nombre del arquitecto se barajaba para Vigués Distinguido. Al no concederse el galardón a título póstumo, el Concello optó por una calle en As Travesas.
Más allá de los galardones, Macamen considera que Pepe Bar no fue suficientemente valorado, "pero fue el mejor".

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