Peinador no podrá ofrecer a los usuarios las 2.700 plazas del nuevo aparcamiento al menos hasta después de verano. La dirección de la terminal esperaba inaugurar el recinto el próximo mes, pero la empresa constructora, Dragados, ya ha comunicado al Ministerio de Fomento que la conclusión de las obras se retrasa a finales de septiembre.

A partir de este plazo, el parking –de cuatro plantas, tres de ellas subterráneas y adjudicado en más de 40 millones– quedará listo para funcionar con su capacidad total. En la actualidad ya se usan en torno a un millar de plazas, que sumadas a otras 400 de los otros estacionamientos ubicados a ambos extremos del edificio terminal, garantizan el servicio para el volumen de viajeros de Peinador. "Aunque julio, agosto y septiembre son temporada alta, difícilmente se ocuparán todas", sostienen fuentes aeroportuarias.

Por estas mismas razones la dirección de Peinador no ve con preocupación que el estacionamiento central se abra con tres meses de retraso sobre el plazo previsto. Mientras las plazas disponibles cubran la demanda, no hay nada que temer. Distinta situación sería si coincide con la celebración de un evento de la importancia de Conxemar, por ejemplo.

La feria internacional de productos del mar congelados se celebrará del 4 al 6 de octubre en Cotogrande. Es uno de los salones que más asistentes y volumen de negocio registra. Y con el discreto estacionamiento del Ifevi, buena parte del tráfico que genera Conxemar acaba estacionando en Peinador. Por eso si llegado el caso, la inauguración del nuevo parking se retrasa más allá de principios de octubre, entonces sí que podría generar un trastorno al aeropuerto.

Empleados de la obra consultados por este periódico explican que el grueso de la construcción del nuevo parking está acabado. De hecho estos días se vuelcan en la instalación de aspectos estéticos contemplados en el proyecto y otros retoques menores. Atribuyen la fecha comunicada por Dragados a Fomento a que el ritmo de la obra disminuye en verano por el convenio de la construcción, y por otra parte, al lento proceso administrativo de los exigentes permisos de la Administración que debe afrontar el recinto para poder inaugurarse.

A las citadas fuentes aeroportuarias, más que la fecha de apertura al público de todas sus plazas, le preocupa la futura demanda del nuevo aparcamiento. Porque de continuar la caída progresiva del volumen de usuarios que viene sufriendo la terminal viguesa dudan que alguna vez cuelgue el cartel de completo. "Ojalá", expresan con escepticismo.